
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
Nadie en su sano juicio catalogaría como ‘final’ un partido que se disputa cuando aún le estamos quitando el envoltorio al mes de febrero. O sí.
Que a la Liga, en Segunda División, le queda todo un mundo por disputar, es una obviedad; como también lo es el hecho de que la Liga apesta a que el Almería no va a poder pegar los dos ojos hasta que no haya sonado el ‘gong’ final.
Mañana, el equipo de Lucas, que para mí sigue siendo el mejor activo que tenemos para pensar en intentar no sufrir hasta el final, se enfrenta a uno de los pocos equipos, tan sólo tres, que por ahora marchan por detrás de él en la clasificación.
Una clasificación en la que vamos, ya estamos viendo, saltar a los cochinillos, volar a las lagartijas y nadar a los gatos.
El Lorca es un equipo con un semblante de Segunda División B que tira de espaldas. Pero que nadie se piense, siquiera, que los lorquinos se han rendido, que están ya pensando en quién fichar para la Segunda B del próximo año y que están poniéndole precios a los abonos del retorno a la categoría de bronce.
Ni siquiera el Sevilla B, el máximo exponente de la flojera congénita que presenta esta categoría en la presente temporada, va colocado cuidadosamente la toalla sobre la lona del rin. Muy al contrario, aunque los cachorros de Nervión no tienen mucho margen de mejora en cuanto a incorporaciones, es evidente que en la segunda vuelta serán más maduros, más expertos y más complejos de digerir.
No ha hecho bien, creo, el Almería, en dejar pasar el mercado de invierno como si la cosa no fuera con él. El resto de equipos han echado el resto casi todos y ya el pasado fin de semana han empezado a verse los resultados.
Quizás, a estas alturas, lo mejor que puede desearse es que, dentro de cuatro meses, echemos la vista atrás y podamos decir, con tranquilidad, que lo de ayer no fue una final.




