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Modo autodestrucción

Modo autodestrucción.

La UDA no aprovecha el regalo del un gol en el minuto 2 y continúa haciéndose el ‘harakiri’, ya vicecolista y con sensaciones de sala de velatorio.

FICHA TÉCNICA.

SEVILLA FC. Bono (Dmitrovic, m. 39); Jesús Navas, Telles (Acuña, m. 59), Jesús Navas, Badé, Nianzou (Brian Gil, m. 52), Gudelj; Jordán, Rakitic, Ocampos (Lamela, m. 59); Suso (Oliver Torres, m. 59) y En-Nessyri.
UD ALMERÍA. Fernando; Akieme (Centelles, m. 11), Pozo, Chumi (Baptistao, m. 77), Eli, Babic; Robertone, Eguaras, Puigmal (Portillo, m. 60); El Bilal (Ramazani, m. 11) (Sousa, m. 77) y Luis Suárez.
ÁRBITRO. De Burgos Bengoetxea (VAR Mateu Lahoz). Amonestó a los locales Badé y Gudelj y a los visitantes Akieme, Ely y Chumi.
GOLES. 0-1: Akieme (m. 2). 1-1: Ocampos (m. 46).
INCIDENCIAS. Partido correspondiente a la vigesimoquinta jornada de liga en Primera División, disputado en el Estadio Ramón Sánchez Pizjuán de Sevilla.

CRÓNICA.

La UD Almería sigue dando pasos firmes hacia el abismo y disolviéndose en la competición como un azucarillo. Lo hace incluso en días como hoy, en el que se ha encontrado un gol casi antes de comenzar, que lo ha adelantado en el marcador en el minuto 2, pero que si para algo ha servido, ha sido para que la UDA renuncie a jugar en el resto del primer tiempo, regalándole 45 minutos a un Sevilla que tampoco estaba para florituras, pero que ha equilibrado el choque al final de esa primera mitad.

El partido ha parecido ser más equilibrado en la segunda parte, pero en todo momento la sensación generalizada era la de que todo terminaría como ha terminado, con una nueva derrota de un Almería que ya es vicecolista y que ha de empezar a buscar partidos en los que sumar, porque el color del cielo ha empezado a oscurecerse de una manera dramática.

Gol y siesta.

El partido no ha podido empezar mejor para la UD Almería, que ya en el minuto 2 protagonizaba su primera llegada al éra, con una pelota distribuida a banda por Luis Suárez para que Pozo llegara a línea de fondo y la pusiera sensacional al segundo palo, donde entraba desde el carril contrario Akieme que, sin dejarla botar, la empalaba con brutalidad para batir a Bono y colocar el 0-1.

Los diez primeros minutos han sido intensísimos sobre el césped de Nervión: tras el tanto rojiblanco, llegaban las lesiones de Akieme y El Bilal, que en el 11 abandonaban el terreno de juego lesionados, dando paso a Centelles y Ramazani. El partido cambiaba de planteamiento.

Desde ese momento, la UDA se ha olvidado de que existía la portería rival y el Sevilla ha cercado la portería rojiblanca, basándolo todo en centros aéreos y fallidos intentos de disparo desde fuera del área, pero con un dominio total de la posesión.

Un plan de partido que no podía desembocar en otra cosa que en el empate y éste llegó ya en tiempo de descuento, con un derribo de Pozo sobre su tocayo Álex Telles que De Burgos Bengoechea señalaba como penalti, que transformaba el argentino Lucas Ocampos en el 1-1.

Impotencia.

La primera parte ha comenzado muy bien para la UDA, con otra actitud e imagen muy diferente y gozando de varios acercamientos de peligro y tres remates, pero sobre todo el último de ellos, con un fallo clamoroso del Sevilla que ha provocado una contra de Luis Suárez que se ha plantado solo ante Dmitrovic, que le ha sacado el balón de manera milagrosa.

El Almería jugaba ahora de tú a tú al Sevilla y el partido se volvía loco en cuanto a intensidad y velocidad. En el 70, era la UDA la que podía marcar con claridad, con un remate de de Luis Suárez que sacaba Badé bajo palos. Y justo en la jugada siguiente, la acción espectacular de Brian Gil en banda izquierda, con regate y centro majestuoso que remata solo y entrando como un avión Lamela para el 2-1.

El partido ha quedado visto para sentencia con el 2-1, porque el Almería era y es un equipo sin capacidad de reacción, que no ha logrado dar sensación de remontada en ningún momento y que incluso ha podido encajar alguno más a la contra. Justo lo contrario de una UDA a la que incluso le costaba sacar la pelota tras pérdida del rival. Un epílogo riguroso para un partido y para un momento en el que la UDA está escribiendo su propio epitafio.

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