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VÍDEO BLOG #Minuto92: La incuestionable conveniencia de repescar a Rubi y las dudas sobre si las cosas van a cambiar lo suficiente como para que él acepte

VÍDEO BLOG #Minuto92: La incuestionable conveniencia de repescar a Rubi y las dudas sobre si las cosas van a cambiar lo suficiente como para que él acepte, por Víctor J. Hernández Bru.

Vayamos por partes: ¿Es una buena decisión de la UDA el intentar que Rubi vuelva a ser su entrenador? Porque, aunque parezca mentira, el técnico que logró uno de los cuatro ascensos a Primera que ha protagonizado el club representativo (sea cual sea su nombre en cada momento e la historia) se marchó de Almería con un cierto grado de contestación social, tras haber conseguido también atar la permanencia en la máxima categoría.

En fútbol, a veces, pasan estas cosas. Como decía la pasada semana José Luis Pascual, no es lo mismo caer en gracia que ser gracioso. Y Rubi, al que nadie salvo Emery ha superado en resultados al frente del máximo club almeriense del fútbol, ha tenido siempre enfrente a un sector de la afición. Los motivos no están claros, aunque tengo claro que las milongas y los ‘piscinazos’ de la dirección gestora de la entidad, con el ‘Comando Fontaneiro’ a la cabeza, desde luego han contribuido.

El Almería es un club que, por historia y por nombre, aunque la estadística y el fútbol no siempre van en la misma dirección, cuyo lugar está en Segunda División. Un club al que, de repente, llega un dueño muy muy rico que le inyecta una cantidad de millones nunca vista hasta ahora, pero que comete el gravísimo error de poner todo ese potencial económico en dos tipos sin ningún tipo de experiencia ni preparación en la gestión de un club puntero en España o en Europa.

El resultado es que, tras cinco años, el club está en la misma posición que cuando llegaron estos señores, en Segunda División, pero habiendo gastado mucho más que la inmensa mayoría de clubes; en la última temporada, en concreto, más que ningún otro salvo el Real Madrid, con la diferencia de que el Madrid es campeón de Liga y Champions y el Almería ha descendido.

A pesar de tener mucho dinero, el equipo directivo comandado por ‘Míster Party’ ha hecho equipos que han estado muy lejos de tener el mismo nivel competitivo que de inversión: tres años para ascender siendo el máximo presupuesto de Segunda; ascenso agónico siendo también el equipo que más había gastado; permanencia in extremis con el presupuesto undécimo y estrepitoso descenso siendo el segundo más inversor de Primera.

Sin embargo, repito, los ‘piscinazos’ y milongas de ‘Míster Party’ y su colega han provocado que esa parte de la afición se quede con la inversión, como testigo del nivel de exigencia que ha de marcársele a cada entrenador, en lugar de estudiar bien el nivel de futbolistas en que se han gastado dichos dineros.

Futbolistas y entrenadores: porque claro, lo indiscutible es que, con más o menos holgura y brillantez, Rubi sí logró el objetivo en las dos temporadas completas en las que estuvo aquí, a diferencia de todos los demás que han pasado por el banquillo en la etapa ‘Fontaneiro’. Siendo esto así, es difícil de comprender que haya quien no entienda que lo mejor que le ha pasado a la UDA en estos cinco últimos años ha sido Rubi y que, por tanto, la decisión de su vuelta es del todo punto incuestionable. La duda es, ¿prometerá el club que van a cambiar las cosas que le hicieron tomar la decisión de irse, cuando estaba en lo más alto de la ola?

Y sobre todo, ¿creerá Rubi que estos señores están dispuestos a cambiar las formas de actuación que le llevaron a renunciar a entrenar en Primera, tras haber conseguido la permanencia? Si Rubi tiene dudas, que se acuerde de cuando se encontró a Fernando Pacheco en un entrenamiento, cuando nadie le había avisado de su fichaje.

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