Noticias descatadas del Deporte Almeriense
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
VÍDEOBLOG #Minuto92: ¿Quién es el culpable de lo que pasa en el vestuario?, por Víctor J. Hernández Bru.
Un vestuario es siempre un engranaje complejo y difícil de controlar. Al final, estamos hablando, en fútbol, de aproximadamente una treintena de personas con sus intereses particulares, divididos en dos grupos fundamentales (jugadores y el resto) y con algunos otros objetivos en común.
Ponerle el cascabel a ese gato no es tarea sencilla, como no lo son las que se han de acometer en otros muy diferentes oficios. Es para esto que existen los profesionales, en este caso del fútbol, básicamente los entrenadores, una de cuyas tareas fundamentales es hacer que las personalidades del vestuario al menos no perjudiquen al rendimiento del grupo y a la consecución de los objetivos, si es que no se puede lograr que ayuden a todo ello.
El vestuario del Almería es una ‘bomba de relojería’. Rubi no lo ha reconocido así, pero vamos, un entrenador admitiendo que la unidad del vestuario no es la mejor virtud de este equipo es muy parecido a reconocer que ‘andan a tortas’, en ocasiones incluso físicas.
Así las cosas, el técnico catalán aparecería como el principal y primer responsable de la situación. A él le corresponde la labor de que el grupo sea una familia o, al menos, un conjunto de amigos que se ayudan en un objetivo común. Y no sólo no lo ha conseguido, sino que incluso le ha restado públicamente gravedad al hecho de que esto no suceda.
Rubi se ha acostumbrado a mentir. Empezó haciéndolo para no comprometerse con el gestor que ha de firmar su generosa nómina de nueve millones de euros por tres temporadas, pero al final casi ha perdido la consciencia de cómo se dice la verdad. Pretender que alguien crea que el que no hay unidad en el vestuario es algo baladí es, sencillamente, tomarnos a todos por tontos.
Pero Rubi no es el único culpable. De hecho pienso que no es ni siquiera el principal, aunque ha asumido ese papel de ‘todólogo’ y portavoz universal del club, que lo sitúa como única referencia pública del mismo.
La responsabilidad principal es de quien ha montado un club sin saber cuáles son los cargos fundamentales que operan en este tipo de organizaciones, que lo ha construido como el que monta un despacho de abogados o un equipo de brokers de la bolsa londinense. Y un club es otra cosa. Y entre otros roles, necesita el de quien dirija la política deportiva, controle a los profesionales, ejerza la autoridad en nombre del presidente o de la junta directiva, sofoque los conatos de incendios junto al entrenador y, por supuesto, planifique la elaboración de la plantilla, evidentemente con criterios deportivos, pero teniendo en cuenta también el importante detalle de que los jugadores son personas y, en un vestuario, los que se duchan son personas y no jugadores.
Ese puesto no existe en el Almería; no ha existido nunca desde la llegada de Turki y El Assy. Bueno, éste ha dicho en varias ocasiones que lo ocupa él, pero afortunadamente sólo es otra de sus trolas, puesto que, de ser verdad, su falta de preparación, vocación e interés harían que la cosa fuera todavía peor.
Quien ha configurado esta plantilla, sin escuchar al entrenador, que sólo es responsable de uno de los fichajes de esta temporada, es el responsable principal del lío morrocotudo que hay hoy en el vestuario; un lío que Rubi no ha sabido controlar, pero que han provocado otros, confeccionando un grupo de jugadores que no responde a la cuantiosa inversión que se ha hecho por ellos y que no funciona humanamente, porque cualquiera que los conociera personalmente antes, habría pronosticado que no podría funcionar.




