
Noticias descatadas del Deporte Almeriense
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
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No voy a disimular: hoy por hoy, me atrevo a decir que no hay posicionamiento alguno del presidente de la UD Almería que pueda llegar a asombrarme. Ni siquiera su aventurado cálculo de los millones de clubes profesionales del mundo con más presupuesto que la UDA, la difícil competencia que suponen países como Canadá para los fichajes del club rojiblanco o, seguramente, su más imposible comparación, la del actual equipo de su entidad con aquél que logró el ascenso a Primera de la mano de Unai Emery.
Otras sensaciones diferentes son las que tengo con su director general, un buen tipo, siempre procuro resaltarlo, culto, inteligente y con experiencia, Miguel Ángel Corona; que se encuentra en el lugar equivocado y en el momento menos preciso.
Corona está teniendo que digerir algunos marrones para cuya asimilación serían imprescindibles toneladas de gaseosa El Tigre, que dirían nuestros mayores, a los que siempre conviene rendir el merecido homenaje.
Escuchar a Corona hablar de un club abierto y transparente el mismo día que se prohíbe a Chema hablar de su caso con ningún medio de comunicación, oírlo apuntar a que los jugadores llegados hasta el momento son piezas cotizadas en el mercado, cuando sólo una minoría de ellos saben lo a qué huele la Liga de Fútbol Profesional o ser testigo de cómo es capaz de decir que cuenta con Hicham a la misma hora que el futbolista estaba siendo cedido al Castellón y sustituirlo por Sekou en su tripleta de delanteros elegidos sin apenas despeinarse, sinceramente, me da mucha pena.
Corona es un tipo que merece la pena, lo digo con total sinceridad. Y puedo llegar a comprender que lo que está haciendo Miguel es cumplir con su trabajo, con su obligación; pero como ya le sucedió a Soriano en su día, el talaverano ha de calcular muy bien cuáles son los efectos colaterales que en su imagen pública se producen por culpa de los ridículos a los que el presidente le obliga a someterse.
Miguel no tiene ni un pelo de tonto y sabe muy bien que el aficionado del Almería no es imbécil; sabe que quienes ocupan lugar en la grada del Mediterráneo, los que acuden a sacarse el abono, incluso los que un buen día decidieron gastar parte de sus ahorros en comprar acciones de la UDA, saben perfectamente que todos esos mensajes no son más que hilarantes milongas con las que no se podría engañar ni a un pajarillo.
Repito: sabemos todos, porque conocemos a su jefe, que el amigo Corona está ante la tesitura de seguir comiendo sapos del tamaño de rinocerontes y conservar su puesto o encaminarse a las oficinas de eso que antes llamábamos INEM; pero, en todo caso, a buen seguro que no se le escapará que el desgaste y la erosión profesional que empieza a sufrir su imagen al lado del gran mandamás puede pasarle una no pequeña factura.
Sin duda, en casa de su amigo Soriano puede preguntar de lo que estoy hablando.



