
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
Lo tengo que reconocer: ayer tarde, escuchando los prolegómenos del Sevilla-Fiorentina, en el preciso instante previo al partido en el que la hinchada nervionense entonaba el himno de El Arrebato a capela, con todo un estadio gritando el coro de su sevillismo más profundo, se me pusieron todos los pelos de punta.
Lo reconozco: pensé en el Almería, pensé en el choque del domingo, pensé en el Estadio de los Juegos Mediterráneos. El Sevilla ayer se jugaba la vida, se la jugaba para meterse en una nueva final europea. Es lo que al Almería el partido del domingo: los títulos sevillistas son como las permanencias de nuestro club.
Es por eso que me imagino a un Estadio Mediterráneo cantando el himno del Almería, el de la ciudad, el de España o el dale a tu cuerpo alegría Macarena, que tu cuerpo es pa darle alegría y cosa buena. Lo que sea, pero todos juntos, unidos, hechos una única garganta.
Ayer el Sevilla saltó al campo ganando ya por más de uno a cero. Cuando unos futbolistas se presentan ante su afición con tal derroche de entrega y unidad, los goles se les caen a los jugadores de las botas.
Horas antes, en lugar de los pelos de punta, se me había puesto la carne de gallina, escuchando a Alfonso García hablar de la Federación y del parón liguero. Que la Federación ha perdido el rumbo es un hecho constatable a cada paso que da; que Ángel Villar está más para las partiditas de dominó con los amigos del barrio que para dirigir una entidad de tal calibre es una evidencia casi científica; y que Alfonso García tiene claro en qué bando está, en la guerra entre Federación y Liga lo saben nada más que dos: los vivos y los muertos.
Ahora bien, habrá que ver cómo le va en el baile al presidente del Almería, dejando tan clara como deja su postura.




