
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
Joan Carrillo ha obrado el milagro. La llegada del catalán, que ha tardado, ha conseguido volver a dibujar en la cara del presidente, que se las prometía muy felices en verano, pero que ha tenido un comienzo de temporada parecido al ascenso del Everest.
Ayer, en la sala de prensa, se pudo ver a un Alfonso García más relajado, feliz, ilusionado con su nuevo entrenador. El presidente sólo necesitaba un pequeño detalle para volver a creer en la vida y ese pequeño detalle parece habérselo traído Carrillo que, vestido de rey mago, habló ayer de ilusión, de victorias, de compromiso, de responsabilidad y de posibilidades de sacar el proyecto adelante.
Sorprendieron algunas cosas, algunas palabras del nuevo técnico del Almería. Sorprendió que confesara que ha renunciado a un segundo año de contrato hasta que su presidente no vea si hay motivos para confiar en él; y sorprendió que en nuestra primera cita, ya nos pidiera a los periodistas que no critiquemos a los jugadores sino a él. Eso sí, con una exquisita educación, con humildad; cualidades que no se llevan mucho en esto del fútbol profesional.
En lo demás no nos sorprendió nada. Joan Carrillo será un novato en un banquillo de Liga de Fútbol Profesional, pero se mostró veterano a la hora de afrontar una presentación. Fue muy políticamente correcto, cercano al presidente, sin meterse en charcos, lanzando mensajes positivos a los jugadores y a la afición y colocándose al menos en el mismo plano que la prensa, por no decir por debajo. Chico listo.
Mientras él hablaba, me fijé en Alfonso. Escuchaba a su nuevo empleado casi boquiabierto, atento, expectante, confiado, diría que satisfecho con su adquisición.
Tuve la ocasión de cruzar un par de frases luego con él y me di cuenta de que Alfonso ha vuelto a caer enamorado. Al presidente le parece que el nuevo míster tiene “buena pinta”; son palabras textuales.
Es bueno que el presidente se ilusione y que crea en el proyecto. Lo ha pasado mal, como todos. Acaso convendría que imprimiese un poco más de estabilidad a su carácter, pero eso es muy fácil de decir. Cada uno es como es y, para lo bueno y para lo malo, mucho me temo que a estas alturas los cambios no van a ser, precisamente, espectaculares.




