RadioBlog: Minuto 92

Pitidos y pañuelos

El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru

Decía Proudhon que “la demagogia es la hipocresía del progreso”. Y decía la bruja Lola que “te voy a poner dos velas negras”.
Cuando Alfonso García, presidente del Almería y empresario, escuche este comentario, porque al parecer todos los días los escucha o quizás se los cuente alguno de sus empleados, seguramente dirá que Radio Marca se inventa las cosas o que estamos en su contra.
Pero la realidad es que en el descanso del partido, el pasado domingo, buena parte de la afición que estaba en el Estadio de los Juegos Mediterráneos, en número casi la mitad de los abonados, protagonizó una sonora pitada y una abrumadora pañolada contra el equipo. Y la realidad es que parte de esos aficionados se volvieron al palco y pitaron y mostraron sus pañuelos al presidente.
Era la única pata del banco que le faltaba a Alfonso que cojeara. El presidente tiene al primer equipo colista, al filial en la zona baja de la tabla, el vestuario hecho unos zorros, los abonados en proceso de deserción y ahora al Estadio Mediterráneo en pie de guerra.
Ayer, en la Tertulia del Minuto 92 participaron Paco Díaz Casimiro, Elías Paredes, Javi Gálvez y David Martínez, es decir, un entrenador, dos abonados y un periodista; y ninguno de ellos fue capaz de responder a la pregunta ¿a qué juega  Alfonso García?
Yo tampoco sé a qué juega. No sé por qué el año pasado destituía a Francisco y este año mantiene a un entrenador que en ocho jornadas no ha sido capaz de sacar al equipo del farolillo rojo, no es capaz de explicar qué es lo que le pasa al equipo y juega a las adivinanzas con la boutade ésa de que es algo muy desagradable.
A Alfonso García le preguntó César Vargas tres veces, el domingo tras el partido, qué es lo que tiene pensado hacer con Joan Carrillo. A las dos primeras respondió con evasivas, del tipo de “no lo puedo decir, pero es algo muy desagradable”. Y a la tercera simplemente dijo que ahora no es momento de cambiar de entrenador, aunque iba a hablar con él.
Con la situación como está, con esas cinco patas del banco rojiblanco estando como están, el presidente sigue con las adivinanzas, con la demagogia, dejando que cada día haya más gente que piense que se refiere a la magia negra para explicar los males del Almería y, sobre todo, sigue sin relacionarse con nadie, sin ir a ver a las peñas, vetando a los medios de comunicación que le dicen la verdad de las cosas, sin pisar el centro de la ciudad, sin gastarse un duro en Almería, en sus restaurantes o cafeterías y sin tener relación con nadie en Almería.
Sinceramente, creo que sería grave que Alfonso García Gabarrón se marchara del Almería, pero tal y como hace las cosas, con este nivel de implicación que tiene con nuestra tierra, creo que lo mejor es que se marche. Más que nada para que los almerienses tengamos un club que realmente se relacione con la gente y represente a la gente. Mientras esto siga así, Almería no tendrá un club; tiene un club que viene a jugar a Almería cada quince días.

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