RadioBlog: Minuto 92

Proyecto, plan, director y entrenador

El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru

Dice hoy Óscar Campillo, director de Marca, el periódico más leído de este país, en un artículo de opinión que podéis leer también en Marca.com, que “el plan del Real Madrid es que no hay plan; como el proyecto consiste en que no hay proyecto. El director deportivo es Florentino Pérez. El mismo presidente del Real Madrid lo proclamó en la penúltima entrevista con el director del Larguero, José Ramón de la Morena. El plan es Florentino Pérez. El proyecto también. A este paso también será el entrenador”.

Llamadme loco, llamadme suspicaz, llamadme pesado si queréis, pero no creo que sea yo el único al que estas aseveraciones le pueden parecer verosímiles si se cambia Real Madrid por Almería y Florentino Pérez por Alfonso García.

El Real Madrid, maquillada por los resultados que tienen que llegar casi de manera obligatoria en un club de las dimensiones y el poder de éste, vive desde hace años una crisis de dimensiones que yo al menos no recuerdo en una organización deportiva de este tamaño. Y seguramente la vive, en gran parte, porque hay un tipo que es un fenómeno para otras cosas, que se puso al frente de un club de fútbol y ha querido implantar su filosofía, sus políticas y su forma de hacer las cosas, insisto, muy válidas y de probados resultados en otros ámbitos, pero de difícil aplicación en el deporte que, aunque espectáculo y negocio, todavía sigue siendo deporte.

En Almería, siento decirlo, tenemos una situación muy similar. Y la tenemos porque también contamos con un presidente muy voluntarioso y meritorio, que indudablemente sabe hacer las cosas, tal como demuestra su trayectoria profesional y empresarial, pero incapaz de reconocer que llegó a esto del fútbol siendo un perfecto novato en estas lides y desde el inicio se ha negado a aprender de los que sabían.

Muy al contrario, se ha limitado a imponer sus criterios, en ocasiones válidos y útiles, en otras disparatados y absurdos en un mundo como el del deporte profesional, provocando importantes éxitos gracias a sus desembolsos de dinero, y también sonoros fracasos, merced a su falta de correa, de humildad y de capacidad de aprendizaje y de dejarse asesorar.

Soy un defensor a ultranza de los empresarios y de las empresas, porque creo que son la gente que crea valor en este país, que mueve la sociedad, que acciona el motor. Pero también reconozco que las ideas empresariales no son válidas en todos los ámbitos. Y en éste del deporte, las políticas empresariales sin el tamiz de eso que se conoce como ‘el vestuario’ de las cosas, el ‘mundillo’ del fútbol, no son válidas.

Se la pegó Florentino una vez y tuvo que marcharse aburrido, porque no entendía que haciendo las cosas bien como las estaba haciendo, los resultados no llegaran y tuviera más pitos que palmas. Y no ha aprendido, visto lo visto. Y en más de diez años, tampoco ha aprendido Alfonso García, que sigue tropezando una y otra vez con la misma piedra: con la piedra de la afición que no se entrega, de los jugadores que nunca resultan ser tan buenos como él presuponía, de los entrenadores que no le hacen caso, de la prensa que lleve la contraria (que no es toda) y de las instituciones que no se mojan por su proyecto.

Llamadme loco, pero miro al Madrid y lo que le está pasando y veo a un Almería en pequeño. La diferencia es que el Madrid saldrá siempre a flote, por historia, por poderío económico y por masa social. En Almería, muchos siguen pensando que es “o Alfonso… o nada”.

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