RadioBlog: Minuto 92

UDA: ¿Información?

El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru

Está de moda, sobre todo el política, todo eso de la transparencia. No soy yo de los que piense que siempre se puede ser transparente ni contarlo todo. En una empresa, en el deporte, en la política, en el amor o en la vida, parte del éxito reside en la cualidad de saber elegir qué se cuenta y qué se calla.

Pero una cosa es elegir y otra no contar nunca nada. Y cuando se trata de un club deportivo, con una masa social que a principios de este año era de 11.000 espectadores (ahora habrá que ver por dónde anda), la ausencia de información puede ser incluso considerada falta de respeto, llamadme suspicaz.

El Almería hace tiempo que optó por el camino del oscurantismo, de la falta de información. Para el Almería, sus jugadores son considerados patrimonio, vía contratos de imagen; y en lugar de utilizarlos para acercar el club a la afición, son protegidos como si el resto del mundo estuviera únicamente formado por criminales que manejan siniestros planes contra ellos.

Otra cosa es la información sobre las cuestiones internas del club. Aquello de las notas de prensa pasó a mejor vida y todo el que quiera optar a la posibilidad de enterarse de algo ha de pasar por la web. Cosas del posicionamiento, la publicidad on line y el número de visitas. No me parece mal.

O no me lo parecería, si realmente en la web se contaran cosas con un mínimo de interés. Pero es que la información que el Almería ofrece en su web podría estar firmada por la mismísima ‘Tarta de Fresa’ en su versión reporteril.

El aficionado ya es consciente, a estas alturas, de que si quiere enterarse de algo más o menos interesante, el último lugar al que ha de ir a mirar es la web oficial del club. En ella, por ejemplo, no encontraremos palabra alguna sobre qué demonios ha pasado con Carlos Cuéllar, del que se dijo que estaba lesionado, sin explicar de qué, y desde entonces nunca más se supo.

Tampoco allí nos enteraremos de qué ocurrió para que Fatau pasara de titular indiscutible a ocupante asiduo de banquillo y grada; y para que, de ahí, volviera a ser pieza indiscutible, con la llegada de Gorosito.

Los partes médicos son otra cosa; o mejor dicho, no son otra cosa ni ninguna cosa, porque sencillamente no existen. La vieja costumbre futbolera de informar a la parroquia sobre el estado físico de los futbolistas pasó a mejor vida en el Almería, donde a lo más que se puede aspirar es a generalidades del tipo ‘problema muscular’, sin concreción, sin fecha y sin plazos.

En fin, tampoco nos vamos ahora a romper las vestiduras: es, simplemente, una muestra más del respeto que la UDA le tiene a sus aficionados. Seguramente, todavía habrá quien se pregunte por qué en agosto había 11.000 abonados y ahora no pasan por los tornos más de 7.000 cada semana. Preguntaremos en Cuarto Milenio.

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