
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
Si hay algo que siempre he admirado es a la gente valiente, a los que se arriesgan, a los que toman decisiones. De ellos es el éxito, y obviamente, también el fracaso. En el ‘confort’ se vive bien, la verdad, pero se termina uno aprendiendo de memoria las manchas del techo.
Sobre el Almería, en este mercado de invierno, se podrán decir muchas cosas, pero de lo que no cabe duda es de que han tomado decisiones, han roto el umbral del confort y se han arriesgado. Sólo dos, los vivos y los muertos, clamaban a gritos por un único fichaje: el de un mediocentro organizador.
El Almería ha respondido firmando a un lateral, un central, un pivote defensivo, un extremo y un punta. Ni rastro de lo que reclamaba el pueblo. ¿Por qué? No lo sabemos. Porque lo que realmente no es el fuerte del Almería es la comunicación, la trasmisión del conocimiento y las explicaciones y relatos de sus razones y decisiones.
Como en casi todo, será el tiempo quien termine dictando quién llevaba la razón: la opinión pública y la opinión publicada con sus demandas bajo el prisma del sentimiento o las decisiones teóricamente razonadas y razonables de los profesionales del Almería. Porque uno todavía se resiste a perder la inocencia y sigue creyendo que en el Almería las decisiones las toman los profesionales y no el presidente. Uno sigue creyendo en eso y en los Reyes Magos.
Poco le hubiera costado al Almería traer a otro Montoro, a algo parecido a un Corona, a un tipo que sepa tocar el balón y mirar hacia adelante al mismo tiempo. Si luego el tipo triunfa, el resultado hubiera sido idóneo y, si no, siempre se hubiera podido decir que era una reclamación de la grada.
Pero el club ha ido a muerte con su idea, no se ha dejado convencer. Ahora, si el Almería se mantiene, el club saldrá moderadamente reforzado (tampoco la permanencia será algo para tirar cohetes), pero si baja, el no fichaje de un organizador perseguirá a Alfonso toda la vida.
Es lo que tiene… eso de tomar decisiones.




