
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
No seré yo quien, sin conocer a fondo el asunto, sentencie y reparta culpas en el asunto de la expulsión del Syngenta CB Almería. El asunto es complejo y antes de emitir juicios demasiado sólidos, aunque esto no sea ni muy español ni muy periodístico, convendría escuchar a todas las partes en cuestión.
Pero sí soy capaz de poner sobre la mesa algunos aspectos que no me resultan ni mucho ni poco sólidos. Por ejemplo, el hecho de que la Federación Española de Baloncesto, haya roto su habitual norma de avisar a los equipos que han incumplido algún trámite y, en este caso, no haya dado curso a una advertencia oficial de que el Syngenta CB Almería estaba fuera de plazo en la presentación de los avales no es algo que pueda siquiera asemejarse a lo justo.
Sea justo o no, sea o no legal, si acostumbras a los clubes a avisarles cuando no cumplen con la norma o con los plazos y de repente dejas de hacerlo, indudablemente estás siendo injusto con los afectados por la nueva pauta de comportamiento.
Pero además hay otro detalle que me asombra: recuerdo que el año pasado, el equipo almeriense perdió la categoría deportivamente y en ese momento la Federación decidió ampliar la categoría y tuvo que echar mano de equipos que estuviesen dispuestos a trabajar duro para enrolarse en la Liga Femenina II, sin tener derechos deportivos para ello.
Entonces, el Cebé fue de los equipos que más sólida candidatura presentó y, es más, fue felicitado por su estricto modelo económico y su buena gestión interna. No parece lógico que, de la noche a la mañana, todo aquello no sirva ya para nada.
Y a todo esto, hay que añadir la sospechosa coincidencia de que, junto a Syngenta CB Almería, también hayan sido expulsados de la categoría los andaluces de Conquero y Raca Granada y el equipo de Murcia; es decir, todos los del Sur.
No hace falta ser demasiado mal pensado para concluir que hay alguien a quien interesa que la Liga Femenina II se dispute de La Mancha hacia arriba. Y eso, sea como sea, eso sí que no es ni lícito, ni legal ni ético. Aunque claro, nada de eso podrá demostrarse nunca.




