
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
Tenemos tendencia, los seres que componemos este género que solemos denominar humano, a pensar que hacemos las cosas mejor que los demás, que somos superiores y que nuestra visión es la correcta sobre las cosas.
Es por ello, que, ante tal situación, el mejor remedio es escuchar a los de alrededor, no sea que nuestra particular lógica aplastante resulte no serlo tanto.
El sábado, en Radio Marca Almería, nos juntamos siete personas para ofreceros Marcador, nuestra retransmisión del Alcorcón-Almería. Nos gustar ser muchos, para que haya posiciones diferentes, puntos de vista distintos y sensibilidades variadas a la hora de contar la misma cosa.
Al final del partido, el ambiente general era de desolación: un equipo sin alma, un entrenador decidido a morir con sus convicciones, ésas que nos han llevado a la penúltima posición de la tabla, y un grupo de jugadores que no sabe a lo que juega. Ah, y un presidente que no está y que sólo se le espera un día cada tres meses, como hizo hace un par de semanas.
Nosotros no estábamos en Alcorcón; lo vimos por la tele. Y por tanto, no pudimos tener a mano a Soriano al final del partido. Y por ello, echamos mano de UDA Radio, la radio oficial del club, que tiene la costumbre de entrevistar a los protagonistas incluso antes de que pasen por sala de prensa.
La entrevista, insisto, tras lo que habíamos visto por la tele, nos dejó a todos los que estábamos helados, estupefactos, patidifusos, ojipláticos, con las patas pa’rriba. No me dejarán mentir César Vargas, Manolo Soler, Manolo Serrano, Francis Fernández, Paquitico y Willy El Patillas. Si ellos no quedaron en tal estado, díganlo inmediatamente. O como diría Nuria Bermúdez, esa intelectual metida a agente de futbolistas: “papa llama”.
Se le preguntó al entrenador, en la radio oficial del club, si el partido no era para sentirse orgulloso, se le felicitó por haber sabido leer muy bien el partido y se le espetó a que sacara pecho por el planteamiento y por la sensación de bloque y de trabajo que había dado el equipo
Soriano, acaso llevado por la euforia del entrevistador, al que la clasificación le debe parecer uno de esos misterios de la Santísima Trinidad, no se cortó un pelo y dijo, textualmente, que el partido era para salir con la cabeza muy alta del campo y que se sentía orgulloso, efetivamente, de lo hecho por su equipo.
Confieso que en ese momento no me atreví a hacerlo, pero en cuanto el resto de compañeros se fueron de la oficina, encendí el ordenador que ya había apagado y me fui directo a la clasificación. Falsa alarma. Un vistazo a la página de marca.com y otro, como colchón de seguridad, a la de ideal.es, me confirmaron que en estos tres meses no he estado consumiendo estupefacientes a cascoporro mientras dormía.
Efectivamente, el Almería está penúltimo, con ocho puntos de los 30 que ha disputado, con un triunfo en diez partidos, siendo el equipo más goleado de la categoría y con tres puntos sumados de los últimos 21 posibles.
Eso son los números. Tan fríos como objetivos, tan crueles como indiscutibles.
Y luego están las percepciones: las de que Soriano se ha empeñado en su manera y, aunque lleve la cara hecha un Santo Cristo, aunque haya recibido más palos que los malos de las películas de Bud Spencer, sigue erre que erre. ¡Que se aparte el mundo!
Quiero para mí, confiésolo, el optimismo de Soriano y su audaz entrevistador del sábado.
Con él por bandera bien se puede ir por el mundo.
Eso sí, que nadie se extrañe si en junio estamos en Segunda B y, para celebrarlo, sacamos al equipo a pasear por las calles… en un autobús descapotable.




