
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
Ganó ayer el Almería; pero no sólo ganó… sino que convenció. Y convenció en dos registros muy diferentes: uno agresivo, presionante, vertical, con futbolistas de imaginación y profundidad y sin apenas dejar ver juego por su área; y otro contemporizador, con oficio, manejando el tiempo y esperando a su rival atrás.
Hoy es lunes y hemos de analizar, como cada lunes, el partido del Almería. Y hoy tenemos que hablar en positivo sobre Soriano, sobre los futbolistas, sobre el juego y, obviamente, sobre el resultado.
Ya teníamos ganas de un partido así, de un resultado amplio y respaldado por buen juego, de un pratido en el que Pozo, siempre Pozo, condujese el ataque hacia la victoria, en el que Quique hiciera valer su condición de matador, Fidel mojara y Puertas empujara; un partido en el que por detrás de Pozo hubiera alguien en capacidad de tocar y lucirse como José Ángel Jurado, en el que Tximo volviese a ser Tximo y Nano siguera siendo Nano; en el que alguien como Joaquín Fernández diera seguridad al cierre defensivo.
Y todo ello ocurrió ayer.
Pero para mí lo más importante es que, aunque es cierto que en parte empujado por las lesiones, Soriano empieza a mostrar señales de que ha entendido que el camino por el que se movía era erróneo, que necesita un centrocampista más creativo que los que estaba colocando hasta ahora, que Pozo tiene que ser absolutamente indiscutible si sigue como está, que la defensa necesitaba un refuerzo en su parcela central y que el equipo iba directo al abismo si no había cambios.
Y aquí están los cambios; y aquí están los resultados.
Ahora sólo falta que, ante el Sevilla, Soriano elija lo que le ha dado triunfos, buen juego y aprobación general y no lo que tenía en su cabeza desde el inicio y que sólo le ha dado dolores de ídem.
Después de lo de ayer, nadie más optimista que yo. Seguro que el míster tomará el camino adecuado.
Don Erre que Erre será, muy pronto, un difuso y viejo recuerdo.




