
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
https://youtu.be/sXQImiULbHI
Hablando de todo un poco, y con la única finalidad de fastidiar un poco, con cariño, eso sí creo que no está mal recordar que quien hoy es la gran figura de ese Almería que parece ir hacia arriba, José Ángel Pozo, fue cuestionado por su entrenador no hace mucho, fue castigado con la suplencia en varios partidos y tuvo que escuchar cómo su entrenador le mandaba algún que otro misil acerca de que el que no se esfuerza no juega.
Aquello pasó y hoy Pozo es titularísimo, que diría Florentino Pérez. Y es verdad, o quizás me lo parezca a mí, que el futbolista está haciendo más kilómetros que nunca, cosa que no es baladí, habida cuenta de que su entrenador dijo un día, en un of de record, que en las mediciones de kilometraje que hace el cuerpo técnico, las cifras de Pozo eran insuficientes.
Fijándonos, hoy por hoy vemos a un Pozo que se vacía en la presión arriba, que no pocas veces por partido es el futbolista que más se acerca a los centrales rivales cuando éstos tienen la pelota y que, como el pasado viernes, llega a los finales de partido fundido, pero no porque esté mal físicamente, sino porque se vacía en el campo.
Ello nos puede llevar a colegir que Soriano ha conseguido su objetivo, pero también nos cabe cuestionarnos, porque nosotros somos así de pesados y de molestos, si ésa es la mejor solución.
Hemos defendido, desde siempre, que Pozo es el futbolista especial que tiene el Almería, el que tiene más peligro en sus botas, el que ve las jugadas y los pases que los demás no ven, la referencia, el eje, la clave de sol en el pentagrama rojiblanco.
Quizás no sea aventurado pensar que obligar a tan referencial pivote a vaciarse en labores defensivas a costa de perder parte de su magia por culpa del cansancio sea un lujo demasiado atrevido para el Almería.
Soriano se ha cansado de repetir que en su equipo todos tienen que correr y presionar pero quizás podría hacer un inciso en el caso del futbolista que más castañas le lleva sacadas del fuego, no para que no corra, pero sí quizás para protegerlo un poco del cansancio.
Seguramente, de esta manera, Harry Potter llegaría más entero a los finales de partido en los que, un día, seguramente lo vamos a necesitar al 100%.
Ya digo, dicho todo esto con el único ánimo de fastidar.



