RadioBlog: Minuto 92

Yo soy Peter Lim

El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru

Lo dijo ayer esta señora, Lay Hoon, presidenta del Valencia, cuando le preguntaron por que el dueño del club no aparece nunca por la ciudad del Turia.
Y que se le caigan las orejas al suelo de inmediato a quien niegue que, en ese momento, al escuchar a la señora presidenta che decir aquesto, no se le ha venido a la cabeza el caso del Almería, de nuestro Almería.
La diferencia entre Peter Lim y Alfonso García Gabarrón, además del acento y el grado de abertura de los ojos, está en que, aunque ambos son dueños de un club de Liga de Fútbol Profesional, uno de ellos es el presidente y el otro no.
Lim, que no debe andar demasiado corto de entendederas, debió comprender en su día que para llevar un club, mal o bien, es necesario estar, vivir, respirar, tocar, sentir y paladear el club; y que eso no es fácil si no se vive en la misma ciudad del club. Y acaso por ello nombró a una presidenta.
A Hoon ls preguntaron ayer por el dueño del club, pero ella, que tampoco debe ser ninguna tuercebotas de los negocios, ya tenía la respuesta preparada, ya tenía dispuesto el titular de los periódicos de mañana: “Yo soy Peter Lim”.
Lo que dijo la señora china fue, ni más ni menos, que aquí no hay Lim que valga, que el club lo dirige ella y que ella es la responsable.
Aquí, en cambio, sólo los vivos y los muertos sabemos que todas las decisiones del club, lo que se compra y lo que se vende, lo que se hace y lo que se deshace, lo que dicen y lo que callan los empleados, los medios de comunicación a los que se dan primicias y a los que se veta, todo, todo pasa por el despacho de Alfonso García en Águilas.
No es que el Valencia de Lim y Hoon sea un modelo, un dechado de virtudes y sobre todo de resultados positivos en la gestión. El Valencia es, hoy, un sindios. Como el Almería, por cierto.
Con la diferencia de que allí saben lo que quieren, tienen un plan y una persona para ejecutarlo. Una persona que sabrá más o menos de fútbol e incluso más o menos sobre gestión, si me apuráis, pero una persona.
Aquí, en cambio, lo que tenemos es un presidente que quiere dirigirlo todo, dominarlo todo y controlarlo todo, pero que aparece por el club una vez cada dos semanas.
Eso sí, si me preguntan, casi preferiría no imaginarme quién de este club, de nuestro Almería, sería el encargo de decir aquello de: “Yo soy Alfonso García”. Bueno, obviamente, salvo el propio Alfonso García.

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