El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
El Almería lleva dos semanas regalando puntos como si le sobrasen, a base de planteamientos extraños, experimentos, ataques de entrenador y de no aprovechar los recursos que la disponibilidad de la plantilla le brinda en sus envites.
Hace dos semanas, el Almería salió al campo con un futbolista, Diamanka, que durante 70 largos minutos dejó claro que no está para esta categoría, siendo fundamental para que el Zaragoza se llegase a poner 0-2 y terminara por llevarse un punto del Mediterraneo.
Ayer, en Córdoba, Ramis puso en el campo a tres laterales, cuando de momento todo apunta a que el campo sigue teniendo nada más que dos bandas, se pasó toda la primera parte rotando a esos tres futbolistas sin saber cómo encajarlos definitivamente. dejó en el banco a Ramón Azeez y Uche, dos piezas fundamentales en la remontada de posiciones del equipo, desaprovechó otra oportunidad de probar la profundidad de Quique en banda con Kalu en punta y luego tardó más de 70 minutos en corregir tanto desaguisado.
Jamás entenderé por qué, por norma general, a los entrenadores les cuesta tantísimo trabajo corregir sus errores iniciales. Tras una primera parte lamentable, en la que nos tragamos 45 minutos de plena consciencia de que el Almería no carburaría en absoluto hasta que no se deshiciera el experimento de los tres laterales, el técnico se conformó con dar entrada en el arranque de la segunda al canterano Gaspar Panadero, que por cierto, fue el mejor futbolista de campo en el equipo rojiblanco.
Y hasta que no quedaban 18 minutos para el final, no ejecutó los otros dos cambios. Da que pensar que todos los integrantes del palco de profes, ayer en Marcador Almería, aquí en Radio Marca, llevaráramos más de una hora pidiendo a Uche y Azeez y el entrenador, como en otras ocasiones ha ocurrido con otros técnicos, no vieran la necesidad de arreglar el cambalache inicial que tan nefastos resultados estaba dando.
Ignoro qué es lo que tiene que pasar para que los entrenadores hagan cambios mucho antes, cuando se observa a varias leguas de distancia que sus equipos están haciendo el ricículo con tan impromia solvencia.
En todo caso, el partido de ayer deja preocupantes conclusiones, no ya sólo porque la permanencia haya pasado a estar a dos puntos en lugar de a uno o porque hayamos dejado escapar a equipos como Rayo o Córdoba, sino porque, unido al encuentro ante el Zaragoza, nos deja innumerables dudas acerca de los planteamientos de Ramis que, sinceramente, no esperábamos tener a estas alturas de la película.
Alguien tendrá que decirle al técnico tarraconense que el Almería no está ni para experimentos ni para genialidades: que ahora es momento únicamente de poner a cada uno en su sitio, aprovechar los recursos al máximo y hacer que cada uno dé todo lo que tenga y si es posible un poquito más. Si nos tienen que ganar, que lo haga el rival… no nosotros mismos.




