
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
Seamos sinceros: el Almería lleva tres partidos sin jugar ni carajo. Ante el Valladolid, el equipo hizo el ridículo y salió ampliamente goleado en casa; frente al Numancia se jugó un fútbol que sería denunciable en un solteros contra casados; y el sábado, en Mallorca, el equipo de Ramis nos deleitó con diez minutos de fútbol y ochenta de ‘Paseando a Miss Daisy’.
¿Motivos? Sinceramente, a estas alturas de temporada no tento ni puñetera idea; y lo que es peor, el sábado, con el palco de profes de Radio Marca Almería poblado con dos entrenadores, dos ex futbolistas y un portero de fútbol sala, tampoco nadie se lo sabía explicar.
Pasan las jornadas y, como quiera que el nivel de la categoría es para salir corriendo y que el Almería encadenó hace un mes unos cuantos resultados buenos, seguimos fuera de la zona de descenso que, por cierto, ahora vuelve a pisarnos los talones.
Ya sé que ahora tenemos dos partidos ante rivales que prácticamente no se juegan nada y que seguramente con cuatro o cinco puntos estaremos salvados. ¿Y?
Si es así, todos lo celebraremos, sacaremos el autobús descapotable, nos lanzaremos a las calles en paños menores buscando fuentes como si no hubiera un mañana y olvidaremos los truñacos que nos hemos comido este año, las bazofias como las los tres últimos partidos y el sufrrimiento de año, qué digo de año, de años que llevamos soportando estóicamente.
Vivimos desde hace un mes engañados por la clasificación, pensando que el Almería juega a algo cuando lo que ha hecho en estas tres últimas semanas ha sido arrastrarse inmisericordemente por el césped, con tres partidos que piden a gritos Segunda B.
Me hacen gracia, pero muchísima gracia los que decían hace una semana que no se jugó tan mal contra el Numancia. A todos ellos quiero verlos yo, el año que viene, disfrutando del Linares, la Balona y el Socúellamos.
Sigamos cantando alegremente por la pradera de Heidi, continuemos pensando que va a venir Spiderman o cualquier otro tarado vestido de colorines a salvarnos la categoría, continuemos a dos palmos del suelo mientras la liga se acaba y los puestos de descenso nos comen por los pies.
Sigamos viviendo realidades paralelas, que verás qué bien nos lo vamos a pasar en Segunda B.




