
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
Si el Mirandés ingresó ayer en el club de los que pasan sus días un par de palmos bajo tierra, el Almería dio un paso de gigante para evitarse tal trance, gracias a que el rival respiraba aún menos que él. No hay muchos más motivos.
Por las razones que sea, aunque seguramente tenga mucho que ver aquello de ‘entre todos la mataron y ella sola se murió’, el Almería ha llegado a final de temporada clínicamente muerto: sin ideas, sin punch, sin físico, sin capacidad de reacción y sin ganas de nada.
El estado del equipo rojiblanco es de una abstenia primaveral crónica, de una desgana profunda, de un ‘ve tú, que a mí me da la risa’ de no te meées.
No se tome esto como una crítica a nadie, sino como un análisis. Las críticas vendrán después del punto que nos falta para poder respirar; pero la realidad es que si este equipo tuviera que hacer algo medianamente complicado a partir de ahora para conseguir su objetivo, la cosa sería más arriesgada que preguntar a Luis Enrique por su familia en sala de prensa.
Al Almería le quedan dos semanas de Liga, seis puntos en juego en las que, como mínimo, le va a hacer falta sumar uno. Un punto que tendrá que echar en la mochila, bien en Getafe, que no parece el lugar más adecuado, bien en casa contra un Reus que también, como el Mirandés, debe venir de paseo, aunque claro, jugarse el billete a Segunda B en la última jornada tal y como está el Almería no tiene pinta de ser lo que nos recetaría nuestro cardiólogo de cabecera.
El fin, que será cuestión de dejar pasar estas os semanas, de rezar para que alguien nos deje caer un punto como quien no quiere la cosa y después utilizar toneladas y toneladas de análisis y disquisición para dar con la clave de por qué, un año más, hemos vuelto a tener que implorar la caridad humana para quedarnos en Liga de Fútbl Profesional.
Como dirían los geniales Tip y Coll, ya la próxima semana, o dentro de dos, hablaremos del gobierno.




