
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
El pasado martes, en ‘Campus Marca’, nuestro programa de deporte universitario, un espacio que, por cierto, le viene a uno muy bien para rejuvenecer y juntarse con jóvenes con todo el futuro por delante en lugar de profes y tertulianos hartos ya de vivir (¡os quiero, profes!), entrevistamos a Carmen Castro.
Carmen Castro es una jugadora de fútbol sala de la Universidad de Almería, una estudiante de magisterio natural de Berja, que se ha venido a vivir a la capital porque está loquita por el deporte y por la enseñanza, porque quiere estudiar y sacar un título para dedicarse a la educación el resto de los largos días que le quedan por vivir.
Por fruto del azar, salió a relucir, en el programa, el tema de lo que supone una chica jugando a fútbol.
Uno, que es de natural inocentón, pensaba que aquello de los mastuerzos que siguen diciendo en serio eso de ‘el fútbol es cosa de hombres’ han pasado ya afortunadamente a mejor vida o que, si quedan algunos, están escondidos en algún pueblo muy pequeño.
Pero Carmen nos descubrió que no, que aún los hay, que están cada domingo en el campo del Almería, del Atlético Bollullos, del Deportivo de Alpedrete o de su propio pueblo; que no dudan en insultar y descalificar a una árbitro o a una auxiliar por ser chica en lugar de chico; que siguen tirando de esos tópicos tan graciosos como que si las mujeres son capaces de jugar con tacones o esa que es la que más gracia me hace, porque cuando puedo prefiero reír en lugar de llorar, aquello de si una mujer es “machorra” por el hecho de jugar al balompié, como si la orientación sexual de hombres mujeres dependiera del deporte que han escogido o de qué extremidad usan para mover el balón.
Sí, amigos, el fútbol es un arma cargada de futuro. Y lo es para todo. Incluso para mostrarnos el más casposo, cutre y antediluviano catálogo de carcamales y tarugos que no entienden que el fútbol es cosa de hombres es tanto como decir que las mujeres se diferencian de nosotros en que ellas son capaces de hacer dos cosas a la vez.
Bueno, perdón: esto a lo mejor es verdad. Bueno, que me he liado. Simplemente, chicas, enhorabuena. Nos hacéis falta con las botas de tacos y el pantalón corto. Y al que no le guste, realmente tiene un gran problema que solucionar.




