
Noticias descatadas del Deporte Almeriense
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Ya está la UD Almería a un punto del descenso y aún no ha terminado la jornada. Están Alcorcón y Nástic con un partido menos (el de los catalanes no es el de esta jornada) y el cuadro de Ramis sigue ‘desangrándose’ y perdiendo puntos y fuerza jornada tras jornada.
Ya son 2 puntos sumados de los últimos 18 posibles, una mala racha que otrora no habría aguantado Alfonso García Gabarrón, antaño conocido como ‘el pistolero más rápido de la LFP’. Pero ahora el presidente ya no está en el día a día, ya no viaja con el equipo, ya ni tan siquiera presencia todos los encuentros de su plantel en el Mediterráneo y, por supuesto, ya no tiene ni la fuerza ni la ilusión de sus comienzos.
Ramis está cuestionado no, cuestionadísimo; eso es una evidencia. Todos los indicios futbolísticos apuntan a que ya no controla su vestuario y en la dirección deportiva ya han comenzado los contactos para buscarle sustituto. Será la semana que viene, si no gana al Cádiz, o la siguiente, pero si Ramis no endereza la situación con urgencia, la situación lo enderezará a él.
Por ahora no ha comenzado el carrusel de nombres, pero los entrenadores en paro y sus agentes van a empezar ya mismo a desfilar por las gradas e incluso el palco del Mediterráneo desde este próximo domingo, cuando el Cádiz puede venir con la ‘guadaña afilada’ al Estadio ubicado entre Los Molinos y La Vega de Acá.
Mientras tanto, Ramis sigue intentando contar en sala de prensa lo contrario que su equipo pregona en el terreno de juego. Tras el encuentro del sábado en Gijón, se preguntaba a sí mismo cómo es posible que su equipo no sume puntos y, para auto-responderse, volvía a echar mano de realidades paralelas: “conducimos bien el balón, llegamos arriba pero no terminamos de encontrar en el área rival ese pie o esa cabeza para marcar. El adversario, por el contrario, con poco, nos hace daño”.
La verdad es que su equipo tiró dos veces a portería y su rival una. Resultado: dos a cero para un Sporting que no se vio perturbado en ningún momento por la UDA. Conclusión: los rivales ya se han aprendido que el Almería no crea peligro y que, con muy poco, encaja goles.
Y de nuevo, las realidades paralelas de Ramis: “El resultado es un castigo excesivo que no hemos merecido. El primer gol ha sido un extraordinario cabezazo, que puede ocurrir, pero el segundo ha llegado tras un desajuste nuestro, y esto lo tenemos que corregir porque cada vez que se produce nos cuesta un gol”. Ramis renuncia al análisis de por qué en el primer gol, Carmona centra sin oposición; por qué Michael Santos remata por delante de los dos centrales; y por qué en el segundo se repite la historia, con una defensa ‘de plastilina’.
Tampoco explica Ramis por qué su equipo no crea peligro, por qué sus delanteros pasan desapercibidos (un remate a puerta entre Muñoz, Caballero e Hicham) y por qué los rivales prácticamente no tienen que esforzarse para mantener lejos de sus áreas el balón. El técnico tarraconense se contenta con decir que está «contento por el esfuerzo y sacrificio de los jugadores, aunque no lo puedo estar por la derrota y esos desajusten que citaba anteriormente”.
Es más, incluso llega a darse golpes en el pecho, apuntando que “en el segundo tiempo hemos tenido el mérito de que apenas haya salido el Sporting de su parcela. Hemos intentado mantenernos en el partido y hemos dispuesto de alguna opción para poder soñar con algo porque ellos se estaban poniendo nerviosos”.
Sus últimas palabras en la sala de prensa de El Molinón ya son ‘para enmarcar’, de nuevo hablando de unidad en el vestuario: “Somos un grupo unido que no parará hasta salir de esta situación en la que nos encontramos”. Marco Motta, Nano, Álamo,… Grupo unido.




