RadioBlog: Minuto 92

Y ahora… Lucas

El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru

Visto lo visto, decir que se siente uno sorprendido por algo que emane de la UDAlmería no puede obedecer más que a una galopante inconsciencia o a una profunda candidez. Ayer, menos de una semana del adiós definitivo del gran popularizador de la frase “hasta luego, Lucas”, Alfonso García Gabarrón, ese Chiquito de la Calzada de la gestión balompédica, anunciaba ayer el fichaje, la llegada, el regreso, de nuevo, de Lucas Alcaraz a la formación rojiblanca.

Minutos después del anuncio, las redes sociales, las de Radio Marca Almería y todos, echaban humo. Indignación, sorna, cachondeo y hastío. Había de todo. Incluso, ya digo, hasta sorpresa. Tres temporadas y media de fracasos, descensos y salvaciones en el último suspiro, tras ocho semanas sin conseguir la victoria, un día antes de que el equipo se la juegue en casa ante el Zaragoza y seis entrenadores consumidos tras la destitución de Francisco, el Almería firma a un entrenador experto y buen conocedor de la categoría.

Es el penúltimo giro de timón de Alfonso, el penúltimo volantazo de un piloto sin rumbo, la última carta, el último cartón del bingo, el único cupón del lotero murciano. En su vorágine de ausencia total de patrón, de idea, de estrategia y de criterio, Alfonso se vuelve ahora hacia un entrenador de toda la vida, hacia uno al que largó del club con cajas destempladas, con postrera movida familiar incluida, al que maltrató una vez despedido para poder cobrar lo que se le adeudaba.

Alfonso echa marcha atrás y se olvida de los perfiles tipo Sergi, tipo Carrillo, tipo Soriano y tipo Ramis. No le han funcionado los jóvenes ex futbolistas con todo el futuro por delante en el banquillo. El presidente murciano regresa una vez más a lacasilla de salida, ya desgastada de tanto ver desde abajo el dibujo de los zapatos alfonsinos.

Ahora toca experiencia, justo la receta contraria de las dos últimas temporadas para
salvar la categoría. Lo que funcionó los dos últimos años, aun poniendo en riesgo la
salud coronaria de la grada y del propio presidente, ahora no vale; no valía tampoco
entonces. Ahora toca un viejo rockero, un lobo del mar de la Segunda División, que hace unos
años fue despedido por inválido para el proyecto y al que ahora se le encarga todo el
peso de la responsabilidad por la permanencia.

Es el penúltimo giro copernicano del equilibrista del palco, su penúltimo canto del
cisne, el penúltimo truco de Hudini. Pero no os preocupéis: sólo es el penúltimo. Alfonso, sin duda, no tardará en superarse. ¿Esperamos unos meses?

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