Javi Montoya

Los deberes

El buen estudiante no deja todo para los exámenes de junio, no se la juega. El temido mes de septiembre y el peligro de repetir curso, de ver como tus compañeros avanzan y tú te estancas, siempre sobrevuela. La frustración de compartir aula con chavales menores que tú por no hacer las cosas bien ni poner los medios para evitarlo. Ese es el peligro que corren los equipos como la UDA, que flirtean año tras año con la insuficiencia pese a tener capacidades y posibilidades de acabar los cursos con buena nota, no con aprobados raspados agotando hasta el último examen de recuperación.
Tras la victoria del sábado ante la Cultu, con esos 36 puntos por los 29 del rival más el gol average particular entre ambos favorable ya que hubo empate en León, mucho tendría que fallar uno y acertar otro para que la situación se revierta. Las dinámicas son opuestas, con un equipo rojiblanco que va sacando adelante la mayoría de los partidos desde que llegó Lucas, que vino para eso, como buen profesor particular al que acuden los padres porque su hijo no para de suspender exámenes. Curso tras curso, trimestre a trimestre. Como un médico de urgencias, trata de atajar el problema pero luego requiere de cierta constancia por parte del enfermo y visitas el centro de salud.
El entorno del estudiante la verdad que no es el propicio. El cabeza de familia está bastante perdido, no es el que era. Anda liado con sus empresas. Ahorra en material escolar y da a entender que no hay dinero para más pero luego acaba gastando en profes particulares. Ganar a Lorca y Sevilla Atlético con idénticos resultados aquí y allí es, para lo que nos tiene acostumbrados este estudiante, todo un logro. Lo del sábado ante la Cultural, otro buen empujón. Queda el último trimestre, en el que debe seguir así. Aprobar con solvencia o acabar el curso con notable están al alcance pero, sabiendo las limitaciones existentes y los precedentes, todos los que lo conocemos firmamos lo primero.
Los próximos rivales de la UDA dan miedo. Empezando por el próximo domingo noche, en el partido que cierra la jornada, visitar en El Alcoraz a un Huesca herido, derrotado en sus últimas dos jornadas como visitante, encajando tres goles cada vez… Su orgullo de líder anuncia pago de platos rotos. Rayo y Valladolid, los dos gallitos que han puesto patas arriba el corral oscense, amenazan después a los rojiblancos, que también habrán de enfrentarse a un rival directo por evitar el descenso y llegar cuanto antes a la orilla como es el Reus, aquel último y dócil visitante de la temporada pasada, que no lo será tanto, como ya demostró en el partido de la primera vuelta.
La primera parte del sábado es el camino. Todo lo contrario que esa media hora final, especialmente los 20 minutos del 15 al 35, esos que como dijo Lucas deben revisar para saber lo que no se debe hacer. René no nos podrá salvar siempre. Pozo y su magia tampoco. En otra ocasión quizá seamos nosotros quienes fallemos el penalti y el rival quien lo marque. Eso es lo que deberían pensar los jugadores, alumnos que sin mucho más mérito que ir haciendo los deberes y aprobando exámenes clave, no deben creerse superdotados, al contrario.
Que sigan estudiando, haciendo los deberes. Que el nivel de la clase no es para tirar cohetes pero que aquí, en esto del fútbol, hemos visto cosas de todos los colores, alumnos que parecen abocados al suspenso que espabilan al final, como por suerte hemos vivido. Ojito.

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