RadioBlog: Minuto 92

¿Alfonso 1 – Lucas 1?

El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru

https://www.facebook.com/radiomarcaalmeria/videos/1420908681388910/

Leer la noticia que ayer publicaban Marca y Marca.com, acerca de que Lucas Alcaraz tiene ya un principio de acuerdo con el Málaga para la próxima temporada; y seguir leyendo hasta alcanzar la afirmación de que el director deportivo del conjunto malaguista le había pedido al granadino que abandonara el Almería, para evitar la posibilidad de llegar tras haber bajado con el Almería es, al mismo tiempo, una explicación a algo que sonaba muy raro y un motivo de cierto cabreo.

Es algo así como que tu pareja te deje porque te quiere demasiado, pero que a las dos semanas te enteres que tiene un lío con tu mejor amigo.

El día que nos enteramos de que Lucas lo dejaba, se iba, lo echaban o que el y el club habían puesto punto y final a la relación de mutuo acuerdo, milonga cósmica que no se creyó ni un pajarillo, todos pensamos que algo raro había detrás de aquello.

Los entrenadores, normalmente, no se van porque sí, porque se han desanimado, porque no se creen capaces de sacarlo adelante, porque hoy es hoy, porque yo lo valgo; y menos un tipo que lleva tres décadas de carrera en los banquillos y al que no se le conocen historias similares en todo ese tiempo.

Aquello tenía una pinta de bola, de “perdone usted señorita, pero es que el perro se ha comido los deberes” que tiraba para atrás.

Si después de todo aquello, Lucas y el hijo del presidente se plantan ante los medios a explicar lo que no tenía explicación, y aquello termina con abrazos y risas, a un puntito nada más del “que se besen, que se besen”, el mosqueo termina siendo sideral.

A mí, sinceramente, me gustaría que lo publicado ayer por Marca y Marca.com no fuera cierto, aunque no tengo muchas dudas de que lo es, viniendo de quien viene: mis compañeros de Marca en Málaga.

Porque de ser cierto, de confirmarse, es evidente que la realidad no es otra que el que Lucas se ha bajado del barco del Almería, cuando éste tenía más agujeros que el libro de la coherencia de Pablo Iglesias, para montarse en un soberbio yate que pasaba por allí.

El gesto, insisto, de confirmarse, es feo como el novio de la mujer barbuda. Seguramente legítimo, pero feo; feo y con pelos en las orejas.

Ah, y otra cosa: ¿os acordáis cómo terminó la anterior etapa de Lucas en la UDA de Alfonso, echado cuando aún estaba en puestos de play off? Repito, de confirmarse, ya hay empate: Alfonso 1 – Lucas 1.

Eso sí, sigo albergando la esperanza de que todo haya sido una confusión. La verdad, es que ese tipo de comportamientos no le pegan a un señor como Lucas Alcaraz.

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