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¡Que no se mueva nadie!

Noticias descatadas del Deporte Almeriense

El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru

“¡Quieto todo el mundo!”  ¿Os acordáis? “¡Que no se mueva nadie!”.

Bueno, de eso hace ya mucho tiempo. Aunque ésa ha sido la consigna esta semana en nuestra UD Almería.

Me cuentan que lo ha dicho el presidente: hasta entro de dos semanas, que no se mueva nadie; ni fichajes, ni renovaciones, ni entrenador, ni listas de bajas o renovaciones ni nada, de nada, de nada.

El Almería vuelve a comenzar la postemporada dando ventaja a sus rivales, a aquellos que ya tienen en sus filas a un entrenador que anda planificando la próxima campaña, haciendo cábalas, decidiendo dónde se hará la pretemporada, decidiendo los rivales, haciendo informes sobre los puntos flacos de la plantilla y sobre posibles candidatos para reforzarlos.

Nosotros, en cambio, según ha exhortado el presidente, vamos a dejar pasar dos semanas como si tal cosa, descansando que bien nos lo hemos ganado, viendo cómo los demás equipos de Segunda se hacen con los servicios que luego nos hubiera gustado firmar a nosotros y dejando que maduren operaciones que posteriormente se demostrarán tan exitosas y bien planificadas como las de Tino Costa, Nauzet Alemán o aquello de procurar que más de la mitad de los refuerzos vengan tras al menos un año sin haber rascado bola.

Es el ‘Alfonso style’, que ya hemos comentado en más de una ocasión, el modelo que nos ha llevado al casi insuperable balance de un descenso y tres temporadas salvándolo en el último instante.

Desde que hemos conocido la frase, la táctica a seguir durante estas dos próximas semanas, estamos intentando buscarle una explicación lógica; y, la verdad, sólo se nos ocurre una: que, efectivamente, en dos semanas, el club haya cambiado de dueños.

Sólo eso explicaría el cero inversiones, cero movimientos, cero tareas en estas dos semanas claves para muchas cosas en todos los clubes.

Realmente, si es cierto que en quince días, las decisiones las va a tomar otro que no cargue con la mochila de estos cuatro nefastos años, el sacrificio de sacrificar, de perder miserablemente las dos primeras semanas en las que podríamos estar trabajando en el nuevo proyecto, en el nuevo equipo, podría darse por bien empleado.

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