
Noticias descatadas del Deporte Almeriense
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
https://www.facebook.com/radiomarcaalmeria/videos/1448455528634225/
Claro que sí: yo al menos he experimentado todas estas sensaciones desde que, el pasado jueves por la noche, nos llegara la noticia adelantada por nuestro periódico hermano el Diario El Mundo, y la reprodujéramos con toda urgencia y en primicia para Almería en www.marcadoralmeria.com.
El caso Morcillo, permitidme que lo llame así aunque no termina de convencerme el término por razones que ahora explicaré, desde luego me produjo inicialmente una gran sorpresa, también algo de indignación por cuanto estamos viviendo en el Almería de un tiempo a esta parte; enseguida también cautela, porque en estos asuntos siempre conocemos muy poca parte de la verdad y la que conocemos es muy escandalosa; pronto me produjo también respeto, puesto que pase lo que pase, ya tenemos a un gran perjudicado que, hoy por hoy, es inocente hasta que se demuestre lo contrario; y, por todo ello, unos enormes deseos de saber.
Esta vez, y sin que sirva de precedente, la culpa de que no sepamos más, de que no tengamos acceso a más información, no es del Almería, club caracterizado siempre por su oscurantismo, pero que esta vez ni siquiera tiene la información y, aunque la tuviera, haría bien en no darla.
Sinceramente, si un grupo de jugadores ha engañado a la afición de Almería, yo soy el primero en indignarme, en sentirme engañado y, quien sois habituales ahí escuchándonos, sabéis que no me gusta nada que me engañen; y en pedir que se depuren las responsabilidades hasta sus últimas consecuencias.
Sin embargo, también he dicho mil y una veces que no entiendo este sistema judicial español, esta transparencia máxima con las investigaciones policiales y judiciales, esta forma de exponer ante ese gran y descarnado jurado popular que somos todos, que es la sociedad, cuando todavía no han sido declarados culpables por la Justicia.
Morcillo ha sido siempre y sigue siendo, a día de hoy, un futbolista profesional, que a unos gustará más y a otros menos, con sus luces y con sus sombras, con un apego a lo rojiblanco que ha demostrado en más de una ocasión y con una responsabilidad ‘extra’ sobre sus espaldas que nadie le ha obligado a aceptar: la de la capitanía.
A partir de ahí, las fuerzas de seguridad han creído conveniente que se le investigue en el marco de una operación contra el amaño de partidos. La cosa debería ser normal y no ir mucho más allá.
Pero seamos sinceros: desde el pasado jueves, Morcillo es ya un jugador marcado, una persona estigmatizada para siempre. A partir de ahora, el capitán del Almería, que aún lo es hasta el 30 de junio, podrá ser culpable o inocente, pero nadie volverá a escuchar el nombre de Morcillo con la misma actitud que hasta ahora.
Y alguien podrá preguntarme: entonces, ¿tú por qué has publicado la noticia? Y es una buena pregunta. Y la repuesta quizás tenga que ser “porque es mi obligación; porque me debo a nuestros oyentes y anunciantes, porque el trabajo de periodista es así”.
Pero ello no me impide seguir sorprendiéndome e indignándome por el hecho de que el nombre de los sospechosos sea arrojado en este país a la gran plaza pública, al jurado popular del circo mediático, sin corroborar antes su culpabilidad.
En resumen, lo dicho: si Morcillo y los que vienen detrás, porque hay más investigados, son culpables; que lo paguen. Pero si es o son inocentes, no nos engañemos, aquí ya tenemos a una primera víctima.




