
Noticias descatadas del Deporte Almeriense
POR ALEJANDRO ASENSIO.
Jonathan Levav, profesor de Marketing en Stanford, realizó una exitosa investigación sobre el entendimiento de los juicios y las decisiones del consumidor a través del uso de herramientas de psicología experimental y economía conductual. Suena a chino, lo sé, también para mí. El caso es que Levav demostró que los jueces, si tienen hambre, tienden a negar la libertad condicional a aquellos que lo solicitan; es la opción más fácil. La culpable es la grelina, también conocida como hormona del apetito, que para algunos agudiza el ingenio y para otros todo lo contrario.
Y, ¿qué tiene esto que ver con el fútbol? Pues nada, pero si jugamos a las comparaciones y colocamos el cartel de hambrienta a una afición, la almeriense, que tiene un necesidad voraz, cual lobo, podamos empezar a entender algo. Deportivamente sería fácil ocupar líneas y líneas de artículos que pusieran de manifiesto el despropósito, que castiguen por enésima vez a un equipo con materia prima pero sin herramientas. Un club que se castiga a sí mismo y que deja pasar la oportunidad de la ciudad deportiva. Por tanto, sin victorias, conformándose con las sobras y las malas noticias, se genera hambre. Y con hambre es difícil pensar. Con hambre, es difícil mirar el futuro con optimismo.
Y continuamos con la venta. Esto va para novela de las malas; de esas que alargan la trama para mantener la audiencia incluso sabiendo que el final es más que previsible. “Sí, quiero vender, pero es que no me fío. Es que se quieren lucrar con el Almería”. A mí, con el hambre que tengo y con la grelina por las nubes, me huele a carbón; y donde hay carbón puede haber una barbacoa. Y lo peor es que con esta situación que no me deja pensar con claridad, ya no sé ni lo que quiero. Si lo que venga puede ser peor que lo que hay. Por ello, sin noticias, con desgana e incertidumbre, se genera hambre.Y con hambre nada nos apetece. Con hambre, cualquier duda se convierte en angustia.
Pero lo que de verdad sacia a la gente son los nombres. Esta afición necesita nutrirse, disfrutar de una mesa hasta arriba de alimentos. La opinión en el fútbol cambia como rola el viento. Una victoria o una derrota, una venta o una compra, pueden provocar que lo antes negro adquiera un tono más claro. El problema; hasta ahora, es que con la venta de buenos jugadores y las cesiones, descartes y llegadas de futbolistas inactivos, se genera hambre. Y con hambre lo bueno parece malo. Con hambre las fuerzas flaquean.
El juez teórico juez hambriento del que habla Levav -hay una charla TED suya más que interesante-, también podríamos ser nosotros; los aficionados. Los que pagamos por ocupar nuestros asientos. Por esto y más, nos encontramos en ese momento donde la grelina nos atenaza. Donde el estómago nos obliga a soñar con viandas y despreciar las migajas que engañan nuestro apetito. Es ahí donde el Almería debe incidir, en contentar al juez. En modificar la opinión pública con acciones. Lo de Fran es un paso. La campaña de abonos, otro. Ahora falta uno no menos importante; esa plantilla que compita de una vez por todas.
Y tú, grelina, ayúdanos a preparar las provisiones para no pasar otra temporada de necesidades.





