Alejandro AsensioDestacadas

¿Y esto ahora qué es?

POR ALEJANDRO ASENSIO.

Escribe el abonado número 87. No sé si mantendré mucho más —o quizá sí— este distintivo. Son bastantes años renovando mi carné para ver al que siempre he considerado mi equipo favorito; el Almería. He de confesar que de un tiempo a esta parte, ese sentimiento se encuentra cada vez más debilitado. Madurez, me dicen algunos. Yo lo llamo golpetazo en las narices. Es una detrás de otra, y no hablo solo de lo deportivo. Me encantaría poder sentirme orgulloso de apoyar a un club serio, que demuestre inteligencia y sepa fidelizar a sus clientes. Porque nadie da dinero por gusto y menos si no comulgas con lo que hace, lo cual es un sentimiento mayoritario a día de hoy.

Partimos de una situación realmente mala en cuanto al desempeño de la plantilla a nivel competitivo. Son ya cinco las temporadas mediocres, donde el ridículo se abraza de manera habitual. Suso y Francisco nos salvaron del descenso en aquella temporada del gol de Azeez al Betis y del empate en casa ante un Athletic desinteresado en el que el Almería tenía una plantilla sin energía para una liga como la española. Desde entonces, sin genios en el vestuario, todo ha ido cuesta abajo.

Pero nos salimos de lo deportivo y nos centramos en cuatro aspectos claves que están provocando un creciente descontento en la grada y en el entorno del Almería: el hermetismo del club, la política de fichajes, la mentira de la ciudad deportiva y lo extraño del bajo nivel competitivo en ocasiones puntuales.

Podemos dar respuesta a todo basándonos en acontecimientos reales. En cuanto al hermetismo, lo vinculamos a la política presidencialista de Alfonso y, sobre todo, su desinterés actual hacia el fútbol —él mismo ha confesado que quiere vender el club—. Por otra parte, la política de fichajes quizá se explique con lo anterior, se vende y no se compra y, para colmo, lo que se trae o es sobra de otro sitio o no es jugador para la categoría. La ciudad deportiva, la mayor mentira que se le ha contado a esta afición en la era Alfonso, se diluyó entre sueños de centros comerciales y demás fantasías económicas. Y qué decir del nivel competitivo, hoy mismo leo un nuevo episodio en el diario El Mundo sobre el “caso Morcillo” y su supuesta implicación, junto a Jorge Larena, en los amaños de partidos.

Pero quiero subrayar un tema, el de Dani Suárez. Jugador canario, se supone que delantero, cuyo mayor éxito es haber disputado 14 minutos con el CD Tropezón en Segunda B. Esto es, directamente, un insulto a la inteligencia de todos los que rodeamos a este equipo; medios, aficionados, entidades privadas y públicas. El supuesto delantero, que al parecer llegó a entrenar con el filial el curso pasado por imposición directa del que manda, disputó varios minutos en un partido amistoso con un equipo de Segunda. Motivos deportivos; ninguno. Motivos económicos; imagino que sí los habrá para alguien. Me encantaría saber la opinión de Corona sobre esto o la de jugadores con cierto nivel, como Pozo, de entrar al campo en el lugar de un caso como este.

¿Es esta la importancia que tiene el equipo para el presidente? ¿Es esta la importancia que tienen los aficionados para el presidente? El Almería es una broma y, como tal, así se lo toman algunos. El hijo, cuando le apetece viene y cuando lo estima oportuno se va. Su padre, nos insta directamente a hacernos del Madrid o del Barça si no nos gusta lo que vemos. Ahora, el que alguien como el tal Dani Suárez —quienes lo vieron jugar dudan de que sepa hacerlo— llegue a vestir la camiseta de nuestro equipo, es la última ofensa.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba
Verificado por MonsterInsights