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BLOG ALEJANDRO ASENSIO: Los tapados de Paco Giménez

Noticias descatadas del Deporte Almeriense

 

BLOG, por Alejandro Asensio. 

“En un estadio mudo, un teatro abierto, con escaso público, sin presión ambiental, el fútbol es en este estadio un aburrimiento si nadie aporta cierta dosis de ambición”, escribía Paco Giménez en el diario aragonés Heraldo tras el descalabro de su Zaragoza en la bochornosa Almería de una tarde “demasiado veraniega”. Y vamos a darle la razón, porque la tiene. Es verdad que escribe desde el varapalo que supone caerse inesperadamente del caballo que va en cabeza, pero hay que decir que apunta exactamente a los dolores que sufre una afición maltratada.

Este estadio ya solo canta en los minutos finales, si su equipo va ganando, y flojito, no vayan a desconcentrar a los jugadores y se le vuelvan a escapar los puntos. Esta afición solo da palmas -a ritmo de bulerías, eso sí- durante escasos veinte segundos y con la espalda contraída del susto. Que las alegrías son para otros. Que el fútbol ya nos ha mostrado su cara más amarga en demasiadas ocasiones estas últimas cinco campañas. Eso Paco Giménez seguramente no lo sabe, pero no por eso debemos ignorar lo que transmitimos a los de fuera. Y es que la crítica externa, si generala propia, puede ocasionar una mejora.

El Almería transmite cosas que no quiero dejar de sentir. Ya lo dije semanas atrás, pero es que da gusto ver a Rioja desbordar por banda o a Corpas con la incisividad de aquel José Ortiz que levantaba la grada. A mí me emociona que en el verde haya un grupo de jugadores rojiblancos que miran a la portería contraria con el anhelo del gol. Por eso, porque me hacen sentir lo que hacía temporadas que no sentía, me estoy dejando llevar por lo volátil en lugar de por lo tangible; cuatro puntos de quince.

En este deporte solo hay una receta; ganar. Dice Paco Giménez que nuestro estadio es mudo y que el fútbol es en él un aburrimiento, y lleva razón. De todas formas, imagino que no habrá seguido a este equipo en las temporadas precedentes, donde el balompié no era ni tan siquiera aburrido, puesto que directamente no existía.

Se hablaba, tirando del repertorio de tópicos de este deporte, acerca del punto de inflexión que pudo suponer la victoria en Málaga. Yo me agarro más a estos tres puntos ante un Zaragoza que venía crecido y que entendía Almería como un pozo del que obtener fácilmente tres cubos de agua. Así, tras el empate, los jugadores visitantes arrebataron el balón de las manos a René para no perder tiempo y tratar de llevarse la victoria, lo que demuestra claramente la imagen que se ha forjado el Almería en la categoría. Pues bien, esto algún día debe cambiar. Es quizá ahora el momento en el que esa ambición necesaria a la que se refería Paco Giménez sirva para que, de una vez por todas, comiencen a verse sonrisas en la grada. Ir de tapado siempre es una ventaja.

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