Noticias descatadas del Deporte Almeriense
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
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RADIOBLOG, por Víctor J. Hernández Bru.
Ciertamente que no he tenido demasiadas experiencias con el equipo que mañana visita el Estadio de los Juegos Mediterráneos. Más bien diría que solo una: cuando el Poli Ejido había dejado de ser un equipo simpático y sorprendente en Liga de Fútbol Profesional, un ejemplo más de la pujanza agrícola de nuestra provincia, y había descendido a Segunda B, la Copa del Rey le emparejó al Villarreal, que por aquel entonces dirigía un Pelegrini que todavía no conocía las mieles del Real Madrid.
La eliminatoria se presentaba más desequilibrada que la de esta semana, puesto que el entre ambos púgiles mediaba una diferencia de dos categorías.
En el Poli resaltaban los Zipi y Zape del momento, aquella curiosa pareja formada por Jorge Molina y Juli, que habían ido de la mano desde que eran amigos en el Alcoyano y que de esta forma habían llegado a El Ejido para jugar en Segunda, quedándose tras el drama del descenso.
Fue la noche de Jorge, que volvió loca a la zaga de un Villarreal que salió goleado, precisamente con una manita, me permitirán el uso del término los madridistas en una semana como ésta, y con la eliminatoria prácticamente perdida.
Aquel Villarreal era un equipo bien posicionado en Primera División, que ya había comenzado la labrar las letras de oro de su milagro, el de convertir a una pequeña ciudad castellonense en una de las grandes cunas del fútbol base y en el entorno de un club que iba a hablar muy alto en Europa.
El Poli Ejido pasó de ronda y aquello se celebró en el Poniente como una Champions. No era para menos, puesto que darle un zarpazo a todo un Primera, cuando se acababa de saborear el amargor del descenso, no era cosa menor.
Sin embargo, aquel año el Poli no cumplió con su objetivo, el de retornar a Segunda División, y el proyecto comenzó a resquebrajarse hasta su desaparición.
Mañana el Villarreal que visita el Mediterráneo es otro bien diferente, no tan pujante esta temporada pero mucho más hecho en Primera; y eso sí, con un entrenador muy cuestionado. No lo estaba Pelegrini cuando visitó Santo Domingo. Un Pelegrini que jamás olvidaré, como no olvidaré la frialdad de su trato, sin dirigirme la palabra desde que lo recogí en el vestuario hasta que lo senté en la sala de prensa. Aquello sí que era Halloween… y no lo de esta noche.




