
Noticias descatadas del Deporte Almeriense
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
RADIOBLOG, por Víctor J. Hernández Bru.
Con las patas pa’rriba, patidifuso, ojiplático, con la piel de gallina, atónito, estupefacto en definitiva, me he quedado escuchando algunas críticas vertidas a Fran Fernández, tras el partido del pasado domingo y sus declaraciones en sala de prensa.
Dijo Fran que el Rayo Majadahonda había pasado por encima de su equipo, que no había excusas con las que justificar este partido, que el equipo no había tenido el mismo espíritu que suele derrochar en casa y que, sin él, sin duda tendrá problemas.
O dicho de otra manera, dijo todo lo que no dicen una mayoría importante de entrenadores que, cuando pierden, o sencillamente cuando sus equipos no juegan bien, se dedican a buscar excusas de lo más estrafalario e infantil para justificar simplemente que han sido peores que el contrario.
Dijo Fran, además, que tanto halago, tanto elogio y tanto pensar en músicas celestiales, habían acabado por hacer justo el efecto del que él mismo y sus propios jugadores se habían pasado toda la pasada semana advirtiendo, sin que todos esos avisos dieran resultado alguno.
No es nuevo que Fran me convence y mucho. Pero no me convence sólo porque es un técnico que sabe lo que hace, que ha convertido a un equipo y a un club que vagaba a la deriva y sin rumbo en un prodigio de orden y normalidad, porque a su equipo da gusto verlo jugar en casa y está lejos de ser, incluso fuera de casa, el desastre de pasadas temporadas, y porque nos está regalando una estancia tranquila en la zona media de la tabla, cuando otros años esto no era más que un sinvivir en la cola.
Me gusta, además de por todo ello, porque salvo en contadas ocasiones, acostumbra a llamar al pan, pan; y al vino, vino; y no se llena la boca de hablar del árbitro, de la hierba, del viento, de la lluvia y del lucero del alba, cada vez que las cosas no le salen como le gustaría.
El equipo jugó mal. Y punto. No hay más. No se rindió, no hubo el esfuerzo adecuado, faltó concentración y un equipo con poco más que orden yo oficio nos pasó por encima. Estoy de acuerdo, míster.
Quizás, lo que pasa es que estamos muy poco acostumbrados a tanta sinceridad.




