
Noticias descatadas del Deporte Almeriense
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
RADIOBLOG MINUTO 92, por Víctor J. Hernández Bru.
Como broma ya está bien. Nos da juego a todos: a los aficionados, que tienen de qué hablar el lunes al mojar la tostada de atún con tomate y queso en el café con leche; a los medios de comunicación, que no tenemos que menear mucho el culo del asiento para ir a buscar contenidos con los que rellenar páginas y programas de radio; e incluso a los clubes, que en lugar de afrontar sus fracasos y errores y hacer autocrítica, con lo incómodo que esto es, pueden dedicarse a echar las culpas de sus miserias a los árbitros, al césped, al viento, a los ridículos e infantiles complots institucionales o al lucero del alba.
Ha existido desde que el mundo es mundo y desde que el balón es redondo, pero de un tiempo a esta parte el lloriqueo y la mala educación han ido en aumento, hasta el punto de que hay quien no es capaz de asumir la más mínima y nimia derrota sin montar una confabulación judeomasónica que la justifique, eximiéndole a él de toda culpa.
Y con ser grave la tendencia, lo de este fin de semana ha sido ya el colmo de la desvergüenza y de la irresponsabilidad.
Un equipo, un club que es el más laureado del baloncesto español, el que más títulos ha ganado, el actual campeón de Liga, que además tiene a uno de sus ex jugadores como presidente de la Liga ACB y a otro como presidente de la Federación de Baloncesto, que pierde la final en el último segundo en una jugada clara de canasta ilegal porque uno de sus jugadores ha tocado el tablero y que, además, cinco segundos antes ha sido descarada e incontestablemente favorecido por los árbitros, que se tragan una agresión brutal, una falta antideportiva flagrante que habría terminado con el partido; monta un espectáculo digno de los más bajos barrios de la peor calaña.
Amenazas de retirad de la competición lanzadas desde instancias oficiales, un director general acudiendo a una rueda de prensa que no le correspondía para alentar a las masas enfervorecidas, jugadores internacionales llorando como niñatos malcriados y maleducados, periodistas (por llamarlos de alguna manera) que una semana antes defendían el VAR y que ahora dudan de la tecnología porque ya no les interesa; y, en general, un clima de irresponsabilidad absolutamente intolerable.
No, amigos no; muchos no lo vamos a consentir; no os vamos a tolerar que sigáis usurpando nuestro deporte, un lugar idílico y racional en el que muchos, millones, disfrutamos con el deporte y con su pureza.
Los que queráis alentar a los violentos, darles argumentos, echar mano de teorías peregrinas y manipular la realidad para justificar vuestros fracasos e incapacidades, podéis hacerlo. Pero no nos queremos dentro de nuestro deporte. Y no vamos a permitir que lo sigáis ensuciando y sembrando el disturbio y la disputa.




