Noticias descatadas del Deporte Almeriense
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
VÍDEO BLOG #MIEDODEQUÉ? Aquí un ‘sadiquista’ más, por Víctor J. Hernández Bru.
Mira que me lo dijo todo el mundo, que lo mío era luchar contra-corriente, pero yo insistí. Es una de mis peculiaridades: no es fácil convencerme de que lo correcto es justo lo contrario que pienso yo. Pero ya no puedo más; me rindo definitivamente, me rindo a ese tipo raro, a ese futbolista heterodoxo, a ese extraño que deambula por el terreno de juego y que en ocasiones nos deja acciones que hacen incluso dudar de que sea futbolista.
Sadiq Umar no sólo lo es, sino que es, hoy por hoy, el hombre de la categoría, el ‘pichichi’, el delantero del que todo el mundo habla, el principal recurso ofensivo del Almería, la pesadilla de los rivales y un jugador del que no sólo nacen sus goles, sino también algunos de los demás.
Lo del sábado ante el Castellón no sólo es una exhibición, sino que deja bien a las claras que Sadiq, que ya lleva trece goles y que obviamente va a superar la cifra de quince que yo pronostiqué que no alcanzaría, podría llevar ya 30, porque junto con el monumental golazo de cabeza y la genial asistencia a Corpas en el primero, echó fuera al menos dos balones que parecía más fácil colocarlos dentro de la portería.
Y seguramente ésa sea la gran virtud del nigeriano: la de estar en todas, la de pelear cada pelota, la de no rendirse nunca, la de querer siempre más y más. Por eso dispone de tantísimas ocasiones y, por cierto, a veces materializa las más complicadas y casi parece tener fatiga de marcar las más claras.
No creo que haya mucha gente que haya conocido a un jugador tan atípico como Sadiq, pero tampoco me cabe mucha duda de que ya no puede haber nadie sobre el universo balompédico que niegue la capacidad decisiva de un futbolista que sí, vino tremendamente torpe, pero no sólo ha mejorado su estabilidad, sino que nos ha demostrado a todos que ése no era ni mucho menos un punto débil, sino una fortaleza más para convertirse en un delantero casi imparable.
Reconocido el error, ya sólo queda disfrutar de Sadiq y rezar mirando a La Meca para que el poderío de Turki nos permita disfrutar de él por muchos años.




