
Noticias descatadas del Deporte Almeriense
El resto del deporte de nuestra provincia
Conseguir un equipo competitivo y ganador no es nada sencillo. En Segunda División existen 22 equipos que quieren serlo y no todos alcanzan ese objetivo. Si repasas las estadísticas, más del 50% de entrenadores de segunda división tienen menos partidos ganados que empatados o perdidos, es decir, que la victoria cuesta mucho y el resultado que más se repite en esta categoría es el empate.
Alcanzar una temporada el éxito te da la posibilidad de jugar en una de las mejores ligas del mundo. El objetivo es muy apetecible pero también muy complicado de alcanzar. La preparación física, la preparación táctica, el nivel medio de los jugadores (salvo muy raras excepciones) hacen que se trata de una categoría muy igualada.
Entonces, ¿Qué factor provoca que unos equipos alcancen buenos resultados y otros no? Precisamente ese rasgo, llegar a convertirse en equipos. Hemos hablado en otras ocasiones de las características generales necesarias para llegar a ese nivel de excelencia. Esa es la tarea fundamental del Director Técnico, conseguir que sus chicos den todo lo que llevan dentro para lograr un propósito conjunto. Hacer partícipes a todos los miembros de la plantilla que todos son igual de importantes tanto en las victorias como en las derrotas.
Uno de los aspectos más importantes de este deporte es lo incierto del resultado final. Equipos que, a priori, parecen inferiores a su rival acaban imponiéndose en el marcador, hay muchos ejemplos de este estilo y quizá en el fútbol es donde se dan este tipo de resultados sorprendentes. El terreno de juego es amplio, el número de jugadores también y una sola pelota para todos, es un deporte con muchas imprecisiones por las dimensiones del mismo.
Y en ese tipo de imprecisiones suele llevarse los tres puntos quien menos se equivoca, quien da menos lugar al azar y tiene más aspectos controlados del juego que su rival. Y algo muy importante, a donde no llega la técnica y al táctica llega el compromiso, el derroche físico, el apoyo al compañero, la motivación, el público…., y esos pequeños detalles configuran a un equipo campeón.
Rubí lleva unas semanas con mucho acierto en la UDA, le están saliendo todos los planes bien y eso no es solo suerte. Hay un buen scouting de los equipos rivales, se potencian las virtudes del equipo y se minimizan las del equipo contrario y luego hay acierto que es la parte fundamental de este juego.
Está consiguiendo alcanzar un nivel del compromiso muy alto en los jugadores (puedes observar cuando se realizan los cambios los signos de agotamiento de los mismos) y el que entra para 20 o 10 minutos da todo lo que tiene y no se ve perjudicado el rendimiento del equipo.
Es cierto que la plantilla es corta y eso puede facilitar los roles de cada uno pero que vendrán pruebas muy duras y veremos la respuesta de los menos habituales cuando por lesiones, sanciones, rotaciones y demás haya que modificar el núcleo duro del equipo.
Acostumbrado como estamos a darle “cera” al entrenador cuando los resultados no son buenos, es de justicia reconocer el trabajo bien hecho, que no es nada fácil y que nos está proporcionando situarnos en lo alto de la tabla clasificatoria.
Que el equipo no es perfecto, nunca lo va a ser, siempre va a estar en continuo desarrollo porque no siempre son los mismos los que juegan y, sobre todo, no siempre se dan las mismas circunstancias jugando.
Gestionar un equipo de fútbol no es una tarea nada sencilla. Chicos jóvenes con intereses contrapuestos, en distintos momentos de su trayectoria profesional y con una estabilidad en el equipo que puede ser de 4 meses (aquellos que llegan en el mercado de invierno) a otros que ya llevan algunas temporadas. Conseguir que todos y cada uno de los integrantes de ese grupo funcione al unísono, favorezca al compañero, se apoye en él, le facilite un pase de gol o le cubra la posición cuando la ha perdido es un reto muy importante que asume el entrenador desde que firma el contrato con el equipo.
La parte psicológica y de gestión de equipos le ha ido ganando terreno a la parte física, técnica y táctica, imprescindible para competir pero tanto o igual que las nombradas al principio del párrafo. Se ha pasado de un entrenador que “solo” ordena a los jugadores en el campo a un “gestor de personas” que trata de facilitar el mejor rendimiento posible del jugador.
Por todo ello y hasta que los resultados nos digan lo contrario, el mister está realizando una buena labor en UDA.
Me gustará leeros, ¿vosotros que pensáis?





