Noticias descatadas del Deporte Almeriense
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
VÍDEO BLOG #Minuto92: ¿Y si empezamos a hablar claro sobre Sadiq?, por Víctor J. Hernández Bru.
Sobre Sadiq Umar, hoy por hoy la estrella de la UD Almería, nadie termina de hablar claro. Y es una pena, una lástima, porque mucha gente sabemos lo que pasa con Sadiq Umar. El caso es que la situación actual del nigeriano es consecuencia de todo lo que ha pasado con él en estos dos años y, más especialmente, en los últimos ocho meses.
Sadiq, lo he dicho ya muchas veces, pero sobre todo lo dejó claro el CEO del club días después de que concluyera el campeonato, es un futbolista no deseado por la UD Almería. Pero, ¿por qué un club muestra ese deseo de desprenderse de su mejor activo deportivo, del hombre que ha hecho que se fijen en el equipo desde buena parte de países del universo futbolístico?
Alguien puede pensar que es meramente una operación económica. Yo no lo creo, aunque a juzgar por el empecinamiento rojiblanco en colocarle un precio de salida absolutamente fuera de mercado podría parecerlo: hoy por hoy, sería absolutamente sorprendente que ningún club fuera capaz de poner sobre la mesa 30 millones (ni 25, ni 20…) por el futbolista, más que nada porque eso lo situaría en la mitad de lo que ha costado Haland, Raphinha o Richarlison y en una órbita cercana a los Vitinha, Chiesa, Nuno Mendes o Botman, todos ellos jugadores consagrados en ligas de primer nivel y no en Segunda División. De hecho, si el caché de Sadiq fueran esos entre 30 y 20 millones, el futbolista ya estaría fuera y a la vista está que sigue aquí.
Por tanto, la razón de la obsesión del club por desprenderse de Sadiq obedece más a las razones que ya se han explicado aquí en más de una ocasión: la rendición por parte del club en su propósito de eso que comúnmente se conoce como ‘meter en veresa’ los comportamientos particulares de Sadiq, el hartazgo con su vida personal, sus problemas judiciales que incluso lo llevaron a una detención policial absolutamente confirmada y sobre la que todo el mundo calla a pesar de que ya es de dominio público y los problemas que el jugador ha creado en el vestuario.
El de Sadiq es, ya definitivamente, un extraño caso en el que se mezclan exceso de locuacidad pública por parte de la UDA, con las palabras del CEO sobre el deseo de traspasarlo, con el habitual oscurantismo que luce el club desde hace ya muchos años, impulsado por su responsable de comunicación y agigantado por la actual dirección.
El caso es que, a falta de menos de diez días para el arranque del campeonato, Sadiq sigue aquí, aunque no se sabe bien con la cabeza en qué lugar, después de que entre todos, empezando sorprendentemente por el propio club, se hayan encargado de terminar de marearlo con posibilidades de ventas y de futuro.
Seguramente que habrá quien, incluso, piense que esta situación es idílica, positiva o simplemente neutral. Y lo respeto, pero tengo claro que sólo estando muy ciego no se percibe la nefata gestión realizada, una más, por el club con el tema Sadiq, incluyendo todo tipo de presiones sobre la prensa para tapar este asunto.




