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VÍDEO BLOG #Minuto92: El racismo y la violencia, intolerables en el fútbol; y la manipulación en el caso Vinicius, también

VÍDEO BLOG #Minuto92: El racismo y la violencia, intolerables en el fútbol; y la manipulación en el caso Vinicius, también, por Víctor J. Hernández Bru.

Lo que está ocurriendo en este país es un fenómeno complejo, poliédrico, no explicable en con un par de frases construidas en mitad de un par de birras en la barra de un bar o en el seno de una tertulia tipo show de la prensa rosa en una tele o radio nocturna. Y de todo lo que está ocurriendo, lo peor, lo más ridículo y al mismo tiempo preocupante es que el 90% de los que abordan el tema lo hacen con una bufanda milimétricamente colocada sobre sus ojos.

En esto del racismo y en los efectos de la manipulación y prostitución del término, el que habla tiene un máster cum laude. Lo llevo diciendo muchos años, décadas: el racismo es, posiblemente, la actitud humana más absurda, ridícula e intolerable. Quien valora a los seres humanos en función del color de su piel, o de su religión o procedencia no puede pasar del calificativo de simplón con ínfulas. No hay nada más estúpido que fijarse en el color que tiene la piel de cada ser humano. Y es cierto, haberlos, los hay; los hay en todos los ámbitos de nuestra sociedad y en el fútbol también.

Sin embargo, el tema éste de Vinicius va mucho más allá del racismo y, sin eludir que hay racismo en determinados comportamientos implicados en esta historia, esto abarca también otros aspectos igualmente importantes, como la manipulación informativa, el forofismo deportivo, la violencia en el deporte y la polarización de nuestra sociedad.

Antes de escribir estas líneas, me he entretenido en ver, no sé si todos, pero sí muchos de los vídeos que sobre la historia del domingo en Valencia están rodando por Internet. Y sí, en la entrada al campo, hay un grupo de imbéciles redomados que gritan “Vinicius, eres un mono”. A mí, particularmente, tal comportamiento, siendo racista como es, me parece absolutamente intolerable más por su contenido violento y, desde luego me parece mucho, muchísimo más grave que cada semana llamen, por ejemplo, hijo de puta a cientos de deportistas y árbitros en campos de fútbol profesionales y amateurs.

Lo de “mono” no es más que una suprema soplapollez de un grupo de imbéciles, que cuando no encuentran razones para llamar “mono”, llaman “hijo de puta”. Lo he dicho una y mil veces: esos violentos han de ser expulsados del fútbol, del deporte, sin contemplaciones. No los queremos en los mismos estadios, en las mismas gradas que nuestros hijos.

Luego está la manipulación, empezando por la del señor Ancelotti, que todavía no ha rectificado sus falsarias palabras en las que afirma que todo el estadio llamó “mono, mono” a Vinicius, cuando en realidad lo que gritaba el estadio era “tonto, tonto”, apoyado por todos esos, la mayoría, que son incapaces de quitarse la bufanda de los ojos para ver la realidad, por muy grave que ésta sea.

Por otro lado está el partidismo, la polarización de la sociedad y de la prensa; basta escuchar a tantos y tantos periodistas a los que jamás he escuchado quejarse por la violencia verbal habitual en los campos, rasgarse ahora las vestiduras por el tema Vinicius, llegando a admitir, los muy cenutrios, que España es un país racista; compañeros que no han dicho absolutamente nada hace dos semanas, cuando en el Bernabeu se ha llamado maricón, hijo de puta o drogadicto a Pep Guardiola.

Pues mira, no: España no es un país racista. España es un país acogedor y multicultural, en el que precisamente Almería es un ejemplo de integración y respeto del que llega y sus características. Hay racistas, sí; muchos más de los que deberían, entre otras cosas porque uno ya serían muchos. Pero lo que hay es mucho gilipollas que dice tontadas como lo de “mono”, cuando simplemente lo que quiere es insultar y que, seguramente, luego va a tomarse cervezas con un vecino con la piel de un color diferente a la suya.

Y lo que faltaba era el comunista Lula Da Silva y el propio chico, un niñato rico y malcriado, calificando a la Liga como racista. Lo de Lula es comprensible, porque los comunistas han vivido siempre de manipular la realidad. Y lo del chico también, porque no es más que un caso más de niñato mimado y con mucho dinero, sin nadie que le aconseje dejar de exhibir los comportamientos violentos que habitualmente exhibe y que no van a llevar a nada bueno. Lo preocupante es la cantidad de imbéciles que les dan la razón, olvidándose de la realidad que los rodea, repito, porque la bufanda no les deja ver la realidad del caso.

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