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El Real Madrid ficha a la joven promesa almeriense Marcos Romero

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El central de 13 años se une al club blanco procedente de la UD Almería.

El sueño que todo niño quiso cumplir. Con tan solo 13 años de edad, Marcos Romero ha recibido una llamada irrechazable, la del Real Madrid. Uno de los clubes más grandes de la historia del fútbol, sino el más grande, ha echado sus redes en Almería para pescar al talento y el descaro que nace en Roquetas de Mar. La fábrica de leyendas tendrá una cara nueva la próxima temporada y, a su vez, la responsabilidad de desarrollar a uno de los mayores proyectos de jugador habidos y por haber a lo largo y ancho de la provincia.
Después de tres años fabulosos vestido de rojiblanco, los más estrictos cazatalentos le han echado el ojo a un central que transmite liderazgo y poderío por cada uno de sus poros. Pese a que desde ya bien joven ha demostrado su polivalencia, brillando también en banda o más adelantado, su zona es el centro de la defensa, donde solo manda él. A partir de ahí ha enamorada al rey de Europa, que no ha dudado lo más mínimo en comprometerle las llaves de su defensa. Sin ir más lejos, llamó la atención de Florentino Pérez, presidente de la casa blanca, que estuvo observándole en varios encuentros con la UDA y no tardó en ponerse en contacto con sus padres. Las negociaciones, por lo que al interés de ambas partes se refiere, fueron muy rápidas. Los dos pasajeros se subieron a un tren que solo pasa una vez y estamparon una firma en la que se comprometieron a permanecer unidos los próximos tres cursos. Es decir, vestirá de merengue, como mínimo, hasta cadete.
Para conocer bien la figura de Marcos Romero hay que regresar hasta sus orígenes. Antes de darse a conocer en un escenario nacional e internacional con la Unión Deportiva Almería, dio sus primeros pasos, nunca mejor dicho, en la Escuela Municipal de Fútbol de Roquetas de Mar. Con apenas tres años aterrizó a la que siempre será su casa y en la que quedaron sorprendidos con la evolución de un jugador diferente, hecho de otra pasta.
De los que ya no quedan
Con el orgullo y la satisfacción de ver los resultados del trabajo bien hecho, José Antonio García, director de la escuela roquetera, no se guardó el más mínimo detalle de una figura que ha crecido bajo la atenta mirada de sus ojos hasta que en su último año de alevín dio el salto a la UDA. A lo largo de su etapa en el Poniente todos los entrenadores y directivos coincidieron en que tenían entre manos a un avanzado. Marcos Romero tiene una cabeza privilegiada y una madurez impropia para su edad. «Hablas con él y se nota que es un futbolista que entiende de táctica una barbaridad. Está continuamente corrigiendo a sus compañeros en esa posición de central tan importante para los equipos», reseñó.
Más allá de sus conocimientos y su corazón, estamos ante un jugador que tiene el pack completo. El propio presidente de la Escuela Municipal de Fútbol se deshace en elogios cuando hay que hablar de sus dotes técnicos. En primer lugar, enfatiza en una faceta imprescindible en la actualidad: «sabe sacar el balón jugado desde atrás y conduce con la cabeza alta». El que será a partir del 16 de agosto jugador madridista, también llama la atención por su cuidado de los pequeños detalles, y es que «tiene un buen juego sin balón y es muy atento a vigilancias y coberturas, es un futbolista muy completo para la edad que tiene. Es muy diferente a lo que estamos acostumbrados a ver». Estamos ante una promesa que posee un nivel superior, «rápidamente lo identificas y lo ves a través de la comunicación verbal y no verbal cuando tiene el balón. Es un futbolista ya hecho».
Las comparaciones son odiosas, pero entre los mares de tinta el presidente de esclareció su perfil como jugador: «es un central con jerarquía, podemos hablar de centrales que han jugado en la selección española como Gerard Piqué, Sergio Ramos o Fernando Hierro. Son líderes que constantemente hablaban con sus compañeros y eran contundentes. Es un capitán y un referente en el vestuario».
Regresando más todavía en el tiempo, José Antonio descubre una anécdota imperdible, y es que un futbolista de pura raza como Marcos mostró con tres años un primer rechazó al deporte rey, pero en su historia apareció un protagonista muy especial. «Al principio no le gustaba venir. Lo traía su abuelo obligado a hacer actividades deportivas». Poco tardaría en enamorarse de la redonda y gracias a sus entrenadores se convirtió en un futbolista «que fue cogiendo jerarquía, que es muy amigo de sus compañeros y que se hacía de querer».
Una vez le cogió el gustó, nadie pudo frenar al mejor de los aprendices, que fue una esponja a la hora de asumir «esos conceptos tan necesarios en esa etapa de benjamín y alevín». Fueron precisamente sus fundamentos los que hicieron arquear una ceja a los observadores rojiblnacos, que le permitieron «dar el salto que necesitaba para jugar en una categoría superior. Creímos que su marcha a la Unión Deportiva Almería era lo mejor para él y su formación, visto que su calidad lo necesitaba».
La fábrica de talento
En la Calle Alemania número 7, en Roquetas de Mar, se encuentra la mayor productora de talento almeriense que se conoce. La Escuela Municipal de Fútbol exporta a sus mejores piezas hasta los escenarios con los que todos los futbolistas sueñan. Álex Baena es otro caso muy parecido, que se formó en las categorías inferiores de la entidad hasta que se fue en alevines rumbo a Villarreal para no volver. Un caso de éxito reciente también es el actual guardameta de la Unión Deportiva Almería Bruno Iribarne, que rompió el cascaron de la mano del entrenador de porteros de la escuela Jesús Gualda. Y ante todos estos triunfos, solo hay un único secreto: «trabajo, trabajo y más trabajo».
No hay mejor publicidad para la dirección de cantera, que «un futbolista que ha dado sus primeros pasos aquí se convierta en profesional». Es en ese punto en el que no cortarle las alas a una joven promesa y actuar buscando su mejor desenlace es fundamental. «Siempre que viene un equipo de categoría superior o que puede hacer crecer al futbolista intentamos guiar al jugador para que dé el salto si es conveniente. Es importante la valoración que hacemos desde el entorno», añadió un José Antonio García que irradió una alegría inmensa hablando de sus pupilos.

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