
Noticias descatadas del Deporte Almeriense
El resto del deporte de nuestra provincia
La estadounidense se impuso a sus 37 años en una etapa marcada por los constantes ataques y el fuerte viento.
Bajo el resplandeciente sol que reina en la provincia de Almería día tras día, las más destacadas ciclistas del circuito europeo se congregaron en una de las pruebas más emblemáticas del calendario nacional. Después de recorrer más de 100 kilómetros y enfrentarse a tres desafiantes puertos, las calles de la Puebla de Vícar se convirtieron en el escenario culminante de una batalla sin cuartel. En este épico enfrentamiento, tras surcar el vasto Poniente y sortear las numerosas trampas que la carrera les deparaba, Lauren Stephens, del equipo Cynisca, se alzó como la segunda ganadora en la historia de la Clásica Femenina. Stephens, una verdadera superviviente, capitalizó el desgaste del pelotón en el último puerto, el Alto Aljibe de la Cruz, para finalmente decidir mano a mano con Yulia Biriukova en la emocionante recta final.
La etapa de ayer fue de aquellas que deleitan de principio a fin. Ningún equipo ni ciclista reservó energías. Desde el primer pedaleo, la carrera se sumergió en una locura inesperada. La aparente falta de dificultad de los primeros 50 kilómetros del recorrido desconcertó a los analistas, quienes esperaban un inicio más tranquilo. Sin embargo, los ataques tempranos para estirar el pelotón condujeron a una sorprendente escapada en solitario de Connie Hayes.
La ciclista del equipo Doltcini O’Shea aprovechó el caos habitual de los grandes equipos y se desmarcó del pelotón apenas dos kilómetros después de iniciada la carrera. A sus 23 años, la británica aún no ha saboreado la victoria en el circuito profesional, ni siquiera ha alcanzado el podio, por lo que vio en la Clásica de Almería WE una oportunidad única en su incipiente carrera. Hayes animó lo que se anticipaba como un inicio «aburrido» y mantuvo un ritmo vertiginoso hasta conseguir una ventaja de más de un minuto sobre sus perseguidoras. De hecho, en su paso por San Agustín lideró el primer sprint cronometrado, seguida de Alba Teruel, del Laboral Kutxa, y Claudia San Justo del Eneicat.
Sin embargo, como era de esperar, la inexperiencia le pasó factura a la cabeza de carrera. Las primeras subidas y el fuerte viento del Poniente ralentizaron a la valiente ciclista, que ya llevaba más de veinte kilómetros en solitario. Cuando la carrera cumplía su primera hora, el pelotón alcanzó a Connie Hayes, cuya aventura solitaria llegó a su fin.
Con las principales corredoras reunidas en el grupo líder, los equipos más fuertes comenzaron a actuar. Los dos equipos del Women WorldTour, la élite del ciclismo femenino, como el Humean Powered Health estadounidense y el Ceratizit-WTN alemán, se prepararon meticulosamente para desplegar sus estrategias en la siguiente fase montañosa. Sin embargo, el viento los forzó a jugar sus cartas antes de lo previsto. En la recta de Almerimar, los grupos de élite comenzaron a formar abanicos, rompiendo un pelotón que había sido dominado en gran medida. Las condiciones meteorológicas influyeron en la carrera, que en la salida de Balerma contaba con ciclistas de renombre mundial en el grupo escapado, como Lauren Stephens, Silvia Zanardi o Franziska Brausse. De hecho, esta última, del equipo Ceratizit WNT, lideró la carrera en la llegada a Balanegra.
Sin tregua alguna, con una mínima ventaja sobre el resto de las corredoras y con el primer puerto a la vista, las fugas decidieron reagruparse con el pelotón para idear una nueva estrategia de cara a la montaña. En ese momento de reorganización, Claudia San Justo, del equipo Eneicat, intentó sacar provecho. La española sorprendió desde atrás con un ritmo imparable para el resto, y en cuestión de kilómetros ya había acumulado más de un minuto de ventaja. Considerada una de las mayores promesas del ciclismo nacional, San Justo demostró sus habilidades en los tramos más empinados y lideró la llegada al primer puerto, el Alto de Río Chico. Además, en el grupo principal, el equipo leonés colocó a una de sus mejores rodadoras, Adèle Normand, para frenar la dinámica del pelotón y ayudar a su compañera a aumentar la ventaja. Ambas lideraron el primer sprint de montaña.
Sin embargo, los esfuerzos solitarios pasaron factura a San Justo, que fue alcanzada por un grupo de cerca de 50 ciclistas en el kilómetro 60. Fue una jornada ciclista emocionante, en la que no había una clara favorita ni un pelotón pasivo hasta los momentos finales. Con todos los elementos para una tarde memorable, comenzó el segundo puerto, el Alto de San Roque. El ritmo disminuyó ligeramente en la constante ascensión, y solo ocasionalmente las ciclistas del Eneicat tomaron la delantera. Una vez más, Adèle Normand se destacó como la primera clasificada en el segundo tramo de montaña, seguida de cerca por Barbara Malcotti y Marta Jskulska. Mientras tanto, en la entrada a Berja se desarrolló el último sprint cronometrado, donde el equipo español fue nuevamente uno de los principales protagonistas, esta vez de la mano de Carolina Vargas, quien se esforzó al máximo para llegar primero a la meta.
Con más de 70 kilómetros recorridos, lo mejor estaba por llegar. Los equipos Humean Powered Health y Ceratizit-WTN habían estado esperando pacientemente el momento más crítico de la segunda edición femenina de la Clásica de Almería: el Alto Aljibe de la Cruz. Precedido por una ligera bajada, el recorrido se volvió más exigente que nunca mientras se acercaba a su cumbre, situada 520 metros por encima del nivel del mar. El cansancio, el viento, la bajada, la subida y la intensa competencia se combinaron para crear el escenario perfecto que decidiría quiénes lucharían por el podio. En esta situación, la campeona de la
Con 30 kilómetros por delante, los dos equipos líderes del ciclismo femenino posicionaron a sus mejores escaladoras para un enfrentamiento memorable entre Lauren Stephens y Yulia Biriukova. Normand intentó seguirles el ritmo, pero su audaz intento resultó infructuoso, dejando el duelo entre Humean Powered Health y Ceratizit-WTN. Finalmente, en los últimos metros, Stephens demostró tener más resistencia para superar a Biriukova sin necesidad de llegar al sprint.



