Noticias descatadas del Deporte Almeriense
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
VÍDEO BLOG #Minuto92: Mel, Ramazani, Luis Enrique y Amunike, por Víctor J. Hernández Bru.
No sé si nos va a dar tiempo, si os va a dar tiempo a conocerlo en profundidad, pero Pepe Mel es un tipo con cierta gracia. No pude evitar la carcajada el domingo, cuando en sala de prensa dijo, preguntado por dos veces por Ramazani, que el belga había dicho que él era su padre. El tema me recordó a aquello que la caverna solía decir de Luis Enrique y Amunike, por aquello de hacer la gracia y la rima.
“A ver si me hace caso y no le tengo que quitar la merienda”, añadió el ‘míster’ madrileño’, en un claro reconocimiento de que Mel ya se ha dado cuenta, como antes lo hicieron sus predecesores, de que con el delantero no puede contar para muchas alegrías.
No seré yo quien sea excesivamente duro con Ramazani. Largie es lo que es: un chico muy joven, con bastante poca cabeza, con mucho dinero en el bolsillo y al que unos pésimos gestores deportivos le han hecho creerse que es un crack mundial. Aún me descoyunto, por no decir me descojono, cuando recuerdo a Turki y a El Assy hablando de “cracks mundiales” para describir a algunos de los jugadores que se trajeron pagando un pastizal y dejando otro por el camino en comisiones, para referirse a jugadores que no habían empatado con nadie ni en la liga del patio de su colegio.
El fútbol los entroniza cada día más jóvenes y hace falta tener la cabeza muy sobre los hombros para no creerse uno rey antes de haber sido príncipe. Ramazani no es de los que mejor colocada tienen la cabeza sobre los hombros y quien piense que el hecho de que ninguno de los entrenadores que ha tenido en el Almería ha logrado hacer carrera de él es una casualidad es que todavía no ha caído de la higuera.
Hace tiempo que tengo claro que Rama no va a llegar lejos en esto del fútbol. Y cuando digo lejos me refiero a consolidarse en Primera División, no ya a ser un crack mundial como ridículamente lo definieron sus dos jefes.
Es fácil caer en el error de Pepe Mel, de llegar nuevo a un club, ver a un chico con desparpajo, desborde, velocidad y técnica y pensar que tiene entre las manos un diamante el bruto al que los anteriores no han sabido pulir.
Sin embargo, cada día es más difícil encontrar tréboles de cuatro hojas, grajos blancos, extrañas criaturas que tienen toda la pinta del sapo pero en realidad son bellos cisnes. Cuando por la puerta pasa la cabeza del burro, no conviene engañarse: lo que viene detrás es el burro.
Y me temo que Mel, que es tipo inteligente, se está dando cuenta muy rápidamente de dónde se ha metido. Me extraña, conociéndolo algo, que no preguntara antes a Rubi, Vicente Moreno o incluso a Garitano, pero me resulta perfectamente normal que, en pocas semanas, ya sepa que la UD Almería es un club rico, comandado por gentes que ni saben, ni quieren aprender, ni respetan nada de lo que hay a su alrededor.




