Noticias descatadas del Deporte Almeriense
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
VÍDEO BLOG #Minuto92: Cuánto hemos aprendido todos de don Rafael y cuánto ha aprendido Carlitos, por Víctor J. Hernández Bru.
Los españoles de mi generación, en especial los que amamos y nos apasionamos con el deporte, hemos tenido mucha suerte. Suerte porque cuando éramos muy niños vivimos cómo el gran Severiano Ballesteros y el inolvidable Ángel Nieto dominaban el mundo del golf y el de las motos a nivel internacional.
Ya antes, un tal Federico Martín Bahamontes había hecho hincar rodilla a todos los ciclistas del mundo, pero servidor no había nacido, aunque sí pude luego disfrutar con los golpes de manillar de Perico Delgado y con la insultante superioridad del Miguel Induráin de los cinco Tours.
Aún en España nadie decía aquello de “soy español, ¿a qué quieres que te gane?”, pero el momento estaba en ciernes. Iba a venir el dominio español en el motociclismo, en el que ‘todavía no se ha puesto el sol’ ni tiene pinta de que vaya a ocurrir, los títulos mundiales de Fernando Alonso y de Carlos Sáinz padre, los primeros pasos de nuestro gran baloncesto con la plata de Los Ángeles 84, que sería el prólogo de los éxitos de la selección de los Gasol, Navarro, Llull, Rudy y compañía; la eclosión exitosa de los hispanos y las guerreras en balonmano; y por supuesto los cuatro años mágicos de la selección de fútbol de Aragonés y Del Bosque, la generación de los Iniesta, Xavi, Casillas, Alonso, Busquest, Puyol, Piqué, Villa y compañía.
Hemos vivido, como digo, unas décadas de éxitos que jamás hubiéramos imaginado, cuando nos conformábamos con llegar a semifinales en algún torneo de equipos o cuando un segundo puesto de Ángel Arroyo o Pedro Fernández ya nos parecía un exitazo.
Sin embargo, no cabe duda de que en este repaso a los momentazos deportivos de las últimas cuatro décadas, tiene que haber un lugar destacado para un deportista y para un deporte. Obviamente estoy hablando de don Rafael Nadal Parera, un tipo que lo ha sido todo en el tenis, seguramente el mejor de todos los tiempos, pero no sólo en cuanto a títulos y partidos ganados, sino también en cuanto a su ejemplarizante manera de hacerlo.
En aquellos tiempos mozos de los que he hablado, los hermanos Sánchez Vicario y Sergio Casal en chicos ya nos parecían espectaculares, porque de vez en cuando ganaban algo tierra. Luego vino su hermana, Arancha, un ejemplo de tesón, y su compañera Conchita. Y después la ‘Armada Invencible’, con los Ferrero, Moyá, Arrese y compañía.
Sin embargo, seguramente Nadal supera a todos los ilustres ídolos que he citado en estas líneas y a muchos más. Nadal es un icono, una leyenda inolvidable no sólo en España sino en el mundo, como demuestra el papel destacado que los franceses, a los que se suele tildar de ‘chouvinistas’, le reservaron en la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de París. Nadal, como París, es eterno, es insuperable, es inolvidable. Y el hombre, el español que aspira a seguir su senda, que sin duda se conformaría con hacerlo incluso de lejos, a distancia, Carlitos Alcaraz, ha tenido la enorme suerte de tenerlo como ejemplo y de haber asistido en butaca destacada a su adiós, con el dobles de París, con ese ‘Nadalcaraz’ que nos ha vuelto a hacer vibrar e ilusionarnos. ¡Qué suerte has tenido, Carlos, de compartir en la pista el colofón a la carrera del más grande deportista español de todos los tiempos, de ese patrimonio del deporte planetario!




