
Noticias descatadas del Deporte Almeriense
De las muchas declaraciones que nos ha dejado el fin de semana deportivo me chocaron especialmente las realizadas por Alberto Lasarte tras caer con el filial ante el UCAM Murcia en un escenario improvisado como el Francisco Pomedio de Huércal de Almería. El técnico del equipo B lamentó las condiciones de un estadio poco propicio para el juego de su conjunto y en el que apenas unas horas después también tuvo que comparecer el juvenil para medirse en el derbi de División de Honor a La Cañada Atlético.
Dejando claro su disgusto con el terreno de juego, Lasarte no entró a valorar que una vez más Huércal de Almería ha venido a tapar las miserias de la UDA en cuanto a instalaciones, unas carencias que le ponen a la cola en este aspecto en el fútbol profesional español. Con el Anexo del Juegos del Mediterráneo en plena resiembra y el estadio principal sobreprotegido, el filial ha tenido que hacer las maletas y no Lasarte, no es culpa de Huércal de Almería, es culpa del club que te paga y que te dice con quién puedes hablar y con quien no. La realidad es que la entidad indálica no ha construido un puñetero campo a lo largo de su historia y se ha dedicado a parasitar de lo público, algo especialmente grave con la lluvia de millones de euros que ha venido gastando desde que llegó al mandato Turki Al-Sheikh. El único movimiento ha sido la compra de los terrenos de El Toyo para una presunta Ciudad Deportiva de la que según el administrativo de banca egipcio reconvertido en CEO íbamos a tener un proyecto en 3D en marzo, a lo sumo abril, y de momento agua Lasarte, o humo, lo que prefieras.
Con 90 millones de euros de presupuesto la pasada temporada, cifras de equipo que juega en Europa, los equipos de la UDA a día de hoy no tiene dónde ir sin que hasta el momento a nadie se le haya caído la cara de vergüenza. Basta cualquier actuación como la actual, con un cambio de césped, para que las bases se conviertan en un circo ambulante. La cantera rojiblanca vive en un continuo peregrinar por Los Molinos, El Alquián, la Ciudad Deportiva de Los Ángeles o donde buenamente haya un hueco, mendigando las instalaciones municipales como cualquier entidad amateur, al amparo de la buena voluntad de los padres de los canteranos que aguantan carros y carretas y que supongo que anhelan que el Almería algún día invierta parte de lo que está gastando en fichajes sospechosos y de elevadas comisiones en unos terrenos de juego para entrenar e incluso competir de los que sí disfrutan equipos de Primera e incluso Segunda RFEF con dirigentes preocupados de algo más que de apurar las copas en cualquier local nocturno.




