Noticias descatadas del Deporte Almeriense
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
VÍDEO BLOG #Minuto92: Aficionados cansados de milongas, jugadores desorientados y un consejo para Robertone, por Víctor J. Hernández Bru.
Sí, ya sé que hay muchos, o pocos, no sé, entre los seguidores de la UD Almería que están encantados con todo; encantados con que sólo se firmase a un jugador en verano y a otro en enero; encantados con el descenso del pasado año y con las jornadas ubicados en el último puesto y en el dudoso honor de ser el peor equipo de la historia del fútbol español; encantados con que no haya, por ahora, Ciudad Deportiva, ni segunda fase de las obras del Estadio; encantados con los 50 metros que separan los fondos de la portería más cercana; encantados con que el presidente del club no venga ya nunca; encantados con que las aficiones rivales vengan subvencionadas en sus viajes y la afición del Almería se tenga que buscar la vida; encantados con un club que no ofrece partes médicos ni explicaciones de nada, que se conforma con poner unas cuantas fotos cada día en sus redes sociales; encantados con que la UDA vete a periodistas y no respete la libertad de expresión; encantados con los 52 millones de euros gastados en fichajes el pasado año para terminar descendiendo.
Pero también es cierto que hay otro colectivo de aficionados que no disfrutan con todo esto y que están hasta el mismísimo gorro de las milongas con las que nos adorna cada semana, casi cada día, la UD Almería.
Y también sé que los jugadores son los que menos culpa tienen, porque ellos entrenan y trabajan, sin ningún género de dudas, cada día para hacerlo lo mejor posible. Y unos tienen más capacidad, más calidad, más recorrido, y otros menos.
Por eso creo que hay que hacer hincapié en ello y en que, en mitad de este clima extraño, de este club atípico, gobernado más con las normas del oriente lejano que con las de la ‘vieja Europa’ los jugadores pueden terminar contagiándose de un clima que seguramente no han vivido nunca antes.
Digo esto porque me han llamado la atención los furibundos e inmisericordes palos que se ha llevado Lucas Robertone, en nuestras redes sociales pero también en otros lugares de Internet, por haber dicho que el partido en La Coruña no estuvo tan mal.
Desde luego que Robertone no hizo sus declaraciones más inspiradas; y además las hizo tras varios partidos en los que ha quedado claro que no está en su mejor momento. Y aunque estoy de acuerdo en que dichas palabras tienen toda la pinta de una tomadura de pelo, creo firmemente que el chaval las ha pronunciado con la mejor intención, seguramente imbuido del espíritu milonguero de su directiva y de su propio entrenador, que éste sí, nos tiene acostumbrados a tratar de contarnos las cosas de forma diametralmente opuesta a lo que nuestros sentidos nos cuentan.
Sinceramente, es evidente que yo le aconsejaría a Lucas que no se meta en este tipo de jardines, especialmente después del bochornoso partido que firmó el equipo en Riazor, pero también creo que no estaría mal un poco de comprensión hacia unos futbolistas que, repito, semana tras semana escuchan a su entrenador contar unos cuentos chinos que dan pánico y a vivir en un clima deportivo tan atípico como insano.




