
Noticias descatadas del Deporte Almeriense
Me dicen, me cuentan y me confirman que el extraño matrimonio de conveniencia Mohamed El Assy-Rubi pasa por su peor momento desde que la insistencia de Turki Al-Sheikh por un lado y la falta de ofertas potables por los servicios del técnico catalán por otro les empujasen a pasar por vicaría en segundas nupcias y echando nueve millones de euros como una pala de tierra por encima del tópico de que «segundas partes nunca fueron buenas».
El CEO nunca ha tragado a Rubi, considera que pudo hacer más en sus primeros meses en el club, cuando el ascenso voló con un play off infame, por no hablar de la noche del ‘Alcorconazo’ cuando los gritos del empleado de banca egipcio contra su técnico se escucharon más allá de Puerto Lumbreras. El año de la salvación en Primera no fue más que otra estación de penitencia. El Assy recorrió durante meses los despachos del Juegos del Mediterráneo bramando, proclamando a voces que con el catalán solo se sabía jugar en casa, que era un equipo ridículo a domicilio y que en dos años y medio no había sabido dotarle de un mínimo equilibrio para evitar encajar goles como churros.
Tras el ‘milagro de Cornellá’, Rubi huyó despavorido de ‘Moha’ y el CEO, que dos semanas antes, en Anoeta, aseguraba a su círculo más cercano que pasase lo que pasase el técnico no seguiría, respiró aliviado, llegando a comentar que el club «se había quitado un peso de encima» a un colaborador que luego, como algunos otros en esta entidad deportiva-cortijo, cayó en desgracia a los ojos de la cúpula.
El descenso, las experiencias con los Moreno, Garitano y cía, la falta de mercado de Rubi… todo se dio la mano para que el devastado matrimonio volviese a intercambiar anillos el pasado verano, incluso a darse una tregua al amparo de un contrato jamás visto en Segunda División. Comenzó la temporada de la manera que lo hizo y El Assy llegó a hacer cuentas tras las debacles ante Eldense y Levante para un despido que sabía que no podía ejecutar por culpa del límite salarial que él mismo había destrozado. Fiel a su proceder, cuando la ‘pelotita’ comenzó a entrar no tardó en garantizar que el míster cumpliría sí o sí su extraordinario contrato, pero ahora, ay ahora, al CEO se le vuelve a ver llorar por las esquinas. El Assy no aguanta más a Rubi y el técnico mira para otro lado, con un sueldo top y su hijo y amigos trabajando en el club, aunque con el malestar del ‘tocomocho’ con el que le han obsequiado en el mercado de invierno el dirigente junto a su inefable Joao. En definitiva, que el matrimonio de conveniencia ya duerme en camas separadas, intentan evitarse en el comedor y se miran con recelo cuando la casualidad hace que coincidan en el pasillo, es cuestión de tiempo un segundo divorcio y firmar los papeles será un mero trámite porque nunca ha habido amor y, para qué nos vamos a engañar, llegado el momento no tiene pinta que vaya a quedar mucho para repartir.



