Noticias descatadas del Deporte Almeriense
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
VÍDEOBLOG #Minuto92: ¿Hasta dónde compensan los nueve millones?, por Víctor J. Hernández Bru.
Es, creo, la pregunta que se hace todo el mundo, que le haría todo el mundo en Almería al amigo Rubi: ¿Hasta dónde llegan a compensar los nueve millones de euros que figuran en el contrato del técnico de la UD Almería por tres temporadas? ¿En serio esa indecente cantidad de dinero es suficiente como para pasar las vergüenzas que estamos pasando todos y que entiendo que estará pasando Rubi?
Porque lo que pasa en la UD Almería y alrededor de la UD Almería es mucho más que una mala temporada, o dos; mucho más que un equipo que no funciona; mucho más que una pésima planificación; muchísimo más que un grupo de personas deficientemente preparadas para gestionar un proyecto de la envergadura de un club de Liga de Fútbol Profesional.
Rubi, que ni es tonto ni empezó ayer en esto del fútbol profesional, sabe muy bien lo que pasa en el club y lo que ha pasado en las últimas temporadas. Rubi sabe que el pasado año se hizo el ridículo gastando 52 millones de euros en aquella plantilla, en esta plantilla; sabe que es imperdonable haber agotado de esa manera el tope salarial del pasado año y de éste; es consciente de que era un disparate afrontar la campaña del retorno a Segunda División con este plantel, sólo con un refuerzo con respecto al equipo que fue, durante mucho tiempo, el peor de la historia del balompié español; es perfectamente conocedor de que no reforzar al equipo en diciembre era un suicidio; recuerda muy bien que afirmó que habría tres o cuatro refuerzos y no se le escapa el hecho de que, al no traer a nadie, porque traer a Selvi es no traer a nadie, tal y como está demostrado en el reparto de minutos, debido a que no había tope salarial para fichar, el equipo quedaba en situación de inferioridad con respecto a los que sí se reforzaron.
Y no, no le voy a pedir a Rubi que despotrique, que salga a cantar las ‘verdades del barquero’, que deje en su sitio a los principales causantes de este desastre. Eso es difícil en un mundo tan pelotudo como el que vivimos, aunque sería desable. Pero hombre, entre eso y callarlo todo o incluso comerse la milonga esa de que él pidió un único refuerzo, Ely o nada, cuando él mismo había dicho lo de los tres o cuatro fichajes, eso es una indignidad de marca mayor; como la de que él prefiere las “plantillas cortas”, cuando se cerró el mercado sin ni un solo refuerzo en verano elegido por él.
Lo que hoy tenemos no es casualidad ni fruto de los azares de la competición. Lo que tenemos, por cierto, anunciado con pelos y señales por gente que entiende lo justito de esto, como nosotros, es el resultado lógico y esperable de los comportamientos y las ‘no planificaciones’ de este club. Y Rubi lo sabe. Y lo calla. Y mira para otro lado. Y se lo come aún teniéndose que tapar la nariz.
¿En serio compensa, señor Rubi, tan sólo por esos nueve millones de euros?



