
Noticias descatadas del Deporte Almeriense
Que estamos viviendo una segunda etapa de Rubi al frente de la Unión Deportiva Almería mucho más sombría y mediocre que la primera merece poca discusión, resultados mandan, pero lo que más me está llamando la atención de este multimillonario regreso del técnico catalán es el populismo con el que está intentando tapar, muy a duras penas, la errática marcha del equipo, cogido con pinzas en la zona play off pese a ser el mayor presupuesto de la categoría con amplia diferencia sobre equipos a los que ahora mismo mira desde abajo, ahí están Elche, Racing de Santander o Mirandés.
Hay decenas de ejemplos que nos ha ido dejando durante la campaña el míster de ese populismo, pero por ir a lo más reciente el tema de la portería merece ya capítulo aparte. La gestión que ha hecho del guardián de los palos Rubi durante la temporada merece ser estudiada en los cursos de entrenadores como caso práctico a no repetir. El de Vilassar comenzó apostando por Maximiano, dio una primera oportunidad a Fernando aprovechando unas molestias efímeras del portugués, anunció rotaciones que luego no se produjeron y el luso recuperó la titularidad poco después bajo la misma fórmula, una rápida visita del murciano a la enfermería le condenó al ostracismo hasta hace una semana.
El técnico catalán, que tampoco destaca por su valentía, en general, tomó la decisión de un nuevo relevo en la portería tras la debacle de Castellón y como una vulgar huida hacia adelante. Sabedor de que su jefe andaba quemado por los pasillos de Castalia, que también es mala suerte hacer el ridículo para una vez que viaja en lugar de quedarse en algún establecimiento hostelero almeriense, y sobre todo, conocedor de que una de las fórmulas de ganarse a un sector de la afición que bramaba en redes sociales era tirar del ‘capitán’, Rubi sacrificó a Maximiano para gozo del ‘Fernandismo’ y, tócate el pie, reconociendo que el portugués «no tiene la culpa» de los goles encajados, como para entenderte míster.
Así que Fernando vuelve a los palos, para regocijo de dos de los periódicos locales y la televisión municipal, la que pagamos entre todos, que han venido realizando una campaña orquestada desde el minuto uno en el que perdió la titularidad y para ese grupo de seguidores, no mayoritario, pero ruidoso, al que las presuntas cualidades humanas del murciano y el hecho de que les cae bien son argumento más que suficiente para darle un puesto en el once, estará contenta Doña Marta, solo falta la oferta de renovación amiga de Messenger, veremos.
Y no me quiero despedir esta semana sin dedicarle también medio minuto al desahuciado equipo femenino de la UDA que el pasado fin de semana terminó la Liga en Tercera RFEF, categoría en la que volverá a militar la próxima temporada y en la que compite con súper potencias como La Rambla, Ciudad Alcalá, San Miguel, Sport Extremadura o los filiales del Granada y el Alhama de Murcia. El club califica en su web y redes sociales de «gran temporada» la realizada por el conjunto rojiblanco pese a no clasificarse ni tan siquiera para los play off, muestra fotos de las futbolistas, capitaneadas por la jugadora-recepcionista del club, Jessi, festejando no se sabe qué en el vestuario y advierte que estará pendiente de un posible ascenso en los despachos. Para enmarcar. Por cierto, pregunta al aire, si ese ascenso administrativo acaba dándose y teniendo en cuenta su extensa hoja de servicios y docilidad con la entidad ¿permitirá Mohamed El Assy que la capitana se dedique solo a liderar el proyecto deportivo o la mantendrá media jornada en la casetilla de entrada del Estadio de los Juegos Mediterráneos dando los buenos días a los visitantes y ahuyentando periodistas incómodos?



