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VÍDEOBLOG #Minuto92: Ciudad Deportiva Ambrosio Sánchez

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El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru

VÍDEOBLOG #Minuto92: Ciudad Deportiva Ambrosio Sánchez, por Víctor J. Hernández Bru.

Este viernes se ha presentado el proyecto de la Ciudad Deportiva Ambrosio Sánchez. Y claro, más allá de que se trate de una magnífica iniciativa, porque en esta ciudad hacen falta más instalaciones deportivas en muchos sentidos, y también en el de más ciudades deportivas, no puedo evitar centrarme en la figurade Ambrosio.

Ambrosio Sánchez solía decir que yo soy su hijo periodístico; que tenía dos hijos y una hija, pero que yo era un hijo en lo periodístico. Y es verdad. Conocí a Ambrosio en mis prácticas de periodismo en Ideal. Él trabajaba en La Voz y, el primer día que coincidí con él, se acercó a hablar conmigo y me dijo que, aunque fuéramos de medios diferentes, contara con él como un compañero. Parece algo normal, pero eso, para un chico de 21 años, con mas miedo que vergüenza, fue importantísimo.

Posteriormente, pasados dos veranos de prácticas, en Ideal me ofrecieron hacerme autónomo y quedarme a trabajar con ellos. Acepté encantado, porque entre los ofrecimientos estaba el de hacer crónicas de baloncesto. Al primer partido, en El Ejido, me llevó Ambrosio en su coche. Nos conocíamos de dos veranos y algunos ratos cubriendo eventos deportivos, pero tampoco es que fuéramos uña y carne aún.

Ambrosio me llevó en su coche y me presentó a los conserjes del Pabellón Municipal, no dejándome ni a sol ni a sombra durante todo el partido. Como comprenderá todo el mundo, no hizo falta mucho más para comprender la calidad humana del personaje, al que idolatré desde ese momento hasta que se nos fue; y sigo idolatrando hoy por hoy y por siempre.

Ambrosio fue un periodista como podría haber sido un entrenador, que lo fue; un jugador, que lo fue; un directivo, que lo fue; o un delegado de campo, que también lo fue. Lo suyo era el deporte. Un animal deportivo diría yo. Y daba casi igual qué deporte. Digo ‘casi’ porque no es que él detestase el fútbol, porque ese verbo no sabía conjugarlo, sino que odiaba que la preponderancia de dicho deporte le privase de poder publicar más páginas sobre el deporte base y el deporte minoritario.

Qué ejemplo el de Ambrosio: en un mundo en el que las vicepresidentes del gobierno dicen que se es más feliz no trabajando, él peleaba por poder publicar más páginas; y en un mundo en el que la gran mayoría de la prensa almeriense salvo contadísimas excepciones como Antonio Felipe Rubio, José Fernández, Yiyo López y pocos más, miran para otro lado cuando se veta a medios por parte de la UD Almería, como es nuestro caso, él lo que hacía era defender nuestra profesión con dignidad y con humanidad, siempre al lado de los compañeros.

Yo seré siempre ‘ambrosista’, un enamorado de Ambrosio Sánchez Amador y de su hermano Pascual, del que también tendré que hablar otro día y que, por cierto, también se merece un homenaje y una instalación a su nombre.

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