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Radioblog #DeRebote: ‘Una fiesta muy cara’, por José Luis Pascual

Noticias descatadas del Deporte Almeriense

Se ha dejado ver en los últimos días por la capital el nuevo y extraño patrocinador principal de la UD Almería. Me cuentan que Rakan Alrashed, presidente de Kudu, está encantado con el recibimiento tributado y con una agenda muy completa que ha incluido visita a la plantilla, tour por el Juegos del Mediterráneo y copiosas comidas y cenas, al más alto nivel y sin escatimar en nada, que se han prolongado durante horas y que han favorecido que el dueño de la cadena de restaurantes se marche feliz de la vida.

Lo tiene bien merecido Alrashed que ha sacado a la UDA de un auténtico embrollo como era el no contar con un sponsor coincidiendo con que es el equipo que tiene un menos límite salarial de la Segunda División, una auténtica bomba de relojería generada por la incapacidad manifiesta de Mohamed El Assy, aquel que nos vendieron como un experto en marketing internacional, por generar absolutamente nada para el club. Kudu, que entró como patrocinador de menor rango en 2022 gracias a la mediación de Turki, gana ahora protagonismo, incluso en las camisetas, pese a que su ‘guerra’ es otra muy distinta, lo que no va a impedir que riegue económicamente un proyecto deportivo al que, en otras circunstancias, no prestaría su más mínima atención.

Que una empresa de comida rápida que centra su actividad en Arabia Saudí y Baréin y que no tiene un mísero local en ningún otro país ni ningún interés comercial en Europa financie a la UDA solo se puede achacar al compadreo entre su dirigente y Turki, actualizado ahora con Mohamed Al Khereiji, uno más del clan. Cuál es el interés de Kudu en que su nombre aparezca en las camisetas del Almería, un club de un país en el que no opera y cuyos partidos, es de entender, no generan ningún interés en ninguno de los dos países dónde si tiene actividad comercial, pues esa es la pregunta. El restaurante saudí gana abrazos y un par de festivales nocturnos para su director con esta operación y El Assy se toma un respiro, como siempre gracias a que sus jefes trabajan en lo que él es un incapaz. Lo próximo en la agenda el nombre del campo, que sigue sin generar en las arcas y se mantiene con el absurdo nombre de Almería Stadium en el año en el que se conmemora el vigésimo aniversario de los Juegos Mediterráneos.

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