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El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
VÍDEOBLOG #Minuto92: Fin a la nunca explicada ‘ventolera’ del ‘caso Robertone’: ‘valores’, por Víctor J. Hernández Bru.
Bueno, pues parece que ahora sí que sí. Robertone se marcha, vuelve a Argentina, termina su etapa en la UD Almería. Y tú, querido, oyente/lector, ¿sabes por qué? ¿Tienes idea de cuál es la razón por la que el argentino tiene que abandonar la UD Almería? Si es así, si lo sabes, te agradecería que nos lo contaras, porque dentro de la habitual predisposición a la chiripitiflautez de este club, sobre todo desde que en él aterrizó ‘Míster Chalé – Míster Pancarta’, este asunto creo que se lleva la palma.
La UD Almería tenía a un centrocampista del que nadie dudaba que debía ser titular indiscutible; un futbolista con calidad, con salida de pelota, cierta llegada para el gol, sacrificado y trabajar en defensa, con carácter, con ‘alma’ en el vestuario y que, además de todo eso, había dado muestras sobradas de querer al club, de llevar tatuado el escudo.
El pasado año, Robertone se lesionó en el hombro. Creo que ha pasado suficientemente poco tiempo como para que todos recordemos sus dolorosos gestos cuando, una y otra vez, una semana sí y la siguiente también, se le salía el hombro y tenía que ser atendido para volver a colocarlo en su sitio.
Entonces consultamos con profesionales médicos y todos ellos respondieron lo mismo: la situación sólo podía tener como final la intervención quirúrgica y no tenía ningún sentido que se siguiera dilatando, puesto que había llegado un momento en el que cualquier esfuerzo iba a suponer una nueva y dolorosa luxación.
Sin embargo, el futbolista se empeñó en seguir ayudando a su equipo, siendo útil, currando para sumar de cara al objetivo colectivo. Lucas se sacrificó por el club mucho más allá de lo que obligaba el sueldo que percibe.
La segunda parte de la temporada fue nefasta para él, en el ostracismo por la recuperación de la lesión. A la conclusión, el club, en lugar de agradecerle su compromiso y entrega, qué digo yo, con una ampliación de contrato, lo fijó como uno de los objetivos para sacar ‘pasta’ en un traspaso, para contribuir a paliar la nefasta situación económica motivada por la falta de gestión, que no por el amplio capital que los dueños siempre han puesto a disposición de la entidad.
Pero claro, una vez más, los dirigentes rojiblancos caían en el error de pensar que todo el mundo es imbécil menos ellos: los clubes a los que traspasar a Robertone sabían de su situación y su cartel había bajado enteros, su mercado ya no era el mismo que el de antes de la lesión. El club se empeñó en el traspaso a cualquier precio, pero el jugador no quería aceptar cualquier oferta que llegaba. Faltaría más. Estaba en su derecho. Tenía contrato en vigor y si la UDA quería romperlo, era ella la que tenía que o bien pagar el montante íntegro del mismo o buscarle un destino que a él le convenciera.
Pero ‘Míster Pancarta’ no entiende las cosas así, os lo digo yo que tengo experiencia con él. Para él, o haces lo que a él le da la gana, o estás enfrente. Y como no consiguió el traspaso que quería, se inició un proceso de ostracismo hacia un jugador cuya calidad y características le hacían falta al equipo. O dicho de otra manera, el CEO del club se ha tirado toda la primera vuelta del campeonato tirando piedras contra su propio tejado, con la connivencia del entrenador que lo ha permitido.
Al final, Robertone se marcha y su caso deja evidencia de los ‘valores’ de unos y de otros: él, capaz de sacrificar incluso su salud por su club; los otros, capaces de condenarlo al ostracismo mientras su equipo adolece de un centrocampista ofensivo. Cada uno, retratado en su lugar.




