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El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
VÍDEOBLOG #Minuto92: Sin autocrítica no hay solución, por Víctor J. Hernández Bru.
Pues no. Si no hay autocrítica no es posible solucionar ningún problema. Si en cualquier situación de la vida, en ningún ámbito profesional o personal, no se empieza por reconocer cuáles son los problemas, con realismo, con reflexión, con inteligencia, con respeto, con profesionalidad y, sobre todo, con vergüenza torera, entonces la mejora es sencillamente imposible.
En la UD Almería nos hemos acostumbrado ya a escuchar a Rubi, después de cada partido, sentado en la sala de prensa, contarnos que todo está bien, que no hay nada que mejorar, que el equipo merece siempre más de lo que tiene y que, seguramente, el perro se ha comido la tarea o la abuela se ha muerto ya por cuarta vez.
Y así nos hemos plantado en dos victorias de los últimos nueve partidos, en la peor racha de la temporada, aunque claro, si se lo dices a él, su respuesta es que depende de dónde quiera uno coger la racha. Y así con todo. Con todo en un club en el que la atonía es la característica que marca el discurrir de los días, en el que nadie sabe nada, nadie dice nada, nadie hace nada, en el que da igual lo que ocurra: si se mantiene una racha de dos victorias en dos partidos, no pasa nada; si se desciende siendo el peor de la categoría, no pasa nada; si se gastan 52 millones de euros en no se sabe qué, no pasa nada; si se fracasa en el objetivo de volver a Primera, no pasa nada y se mantiene al entrenador que ha protagonizado tal fracaso.
Esta semana, lo que ha tocado es que estamos convencidos de que se le dará la vuelta a la mala racha; y que se han tenido una cantidad de ocasiones que te rilas; y que se ha perdido, pero lo mismo se ha podido ganar, cuando tu rival ha tirado a puerta el doble de veces que tú, cuando la pasada semana tiró el triple y el discurso era el mismo.
Puede que uno sea muy crítico. Es posible. Pero yo no recuerdo haber escuchado a Rubi encarar una derrota o un mal resultado poniendo el dedo sobre la yaga de los errores cometidos, de aquello en lo que el rival ha sido superior, de las carencias que exhibe el equipo semana tras semana.
Para Rubi, siempre ha habido ocasiones para haber ganado, siempre ha habido momentos del partido en los que la UDA ha sido superior al rival, siempre ha habido razones para el optimismo. Faltaría más. Tan sólo faltaría que el rival sea superior a nosotros en todo durante todo el partido. Tan solo faltaría.
Pero el gran problema de Rubi es que todos no somos tontos, que cada día hay más aficionados que se niegan a tragarse estos transatlánticos nucleares, a comulgar con estas ruedas de molino. Y aunque la prensa siga adormilada, o anestesiada, o abonada por no sé quién ni sé de qué manera, hace tiempo que esto ha empezado a no colar.
Y todo el mundo sabe que Rubi sigue aquí porque a algún genio, del que hablaré mañana, se le ocurrió blindarlo con un contrato de nueve millones de euros en tres años. Y oyes, ya que has tenido esa suerte, lo mínimo que deberías hacer es no reírte de los que, semana a semana, sufren tan brillante decisión y la absoluta ausencia de autocrítica. Autocrítica sin la cual, repito, no hay mejoría posible; ni en esto ni en nada en la vida.




