Noticias descatadas del Deporte Almeriense
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El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
VÍDEOBLOG #Minuto92: El misterio André Horta, por Víctor J. Hernández Bru.
Una vez más recordaré que soy consciente de que sé muy poquito de fútbol. No soy, ni mucho menos, de ésos que piensan que saben más de esto que los entrenadores profesionales, que se han formado durante toda la vida y se reciclan y se siguen cultivando día a día. Además, mis experiencias en el deporte profesional me han convencido al cien por cien de que, por muy buenos contactos que tengamos, los que no estamos dentro de un vestuario nos enteramos de muy poco de lo que pasa dentro.
Dicho esto, tengo meridianamente claro que Rubi quiere que su equipo funcione, que hace todo lo que puede para que las cosas vayan lo mejor posible y que tiene muchos más argumentos que yo y que cualquiera de nosotros para obtener el máximo rendimiento posible de su plantel.
Sin embargo, en ocasiones pasan cosas que se escapan a mis entendederas y, sobre todo, a lo que mis sentidos captan. Desde el principio de la temporada he venido afirmando que André Horta es el único centrocampista organizador, jugador de mediocampo con vocación de construcción ofensiva y con los componentes técnicos imprescindibles para ello. El resto de mediocentros del equipo, Lopy, Baba, Dzodic y Guedes, tienen un perfil de mediocentros de contención, con amplias diferencias entre ellos, pero con características profundamente diferentes a las de Horta.
Yo no conozco a André Horta. Antes de este verano, jamás había oído hablar de él. Llegó en pretemporada y algunos hablaban maravillas sobre él, aunque pocos lo conocían en profundidad. Lo vi en vivo el día del partido de presentación y me gustó. Sin alardes, sin volverme loco, sin darme pie a pensar que habíamos firmado a un crack. Pero me gustó. Y desde luego me dejó claro que es un centrocampista ofensivo.
A partir de ahí ha habido dos situaciones absolutamente incuestionables. La primera es que Rubi prácticamente no le ha dado oportunidades, seguro que por razones de peso para él, por situaciones que los demás desconocemos. La segunda, que el equipo ha arrastrado una brutal carencia ofensiva en mediocampo, intentada solucionar por Rubi de muy diferentes maneras, pero nunca con éxito. El equipo ha tenido grandes momentos, pero siempre de la mano de la seguridad atrás y de la efectividad delante, pero sin conexión entre ambas zonas del campo.
Mientras tanto, Horta se marchitaba en el banquillo y, en las contadísimas ocasiones en las que Rubi le daba un pequeño puñado de minutos, sin ser deslumbrante, dejaba claro que con él en el campo, el equipo funcionaba mucho mejor en ataque, llegando incluso a desencallar partidos que estaban atascados.
Sin solventar esta situación, a la UDA le ha llegado la crisis, nueve partidos con sólo dos victorias. Y con ella, el profundo cuestionamiento de Rubi a todos los niveles: club, afición e incluso esa parte arrodillada de la prensa, puesta al servicio del CEO por las razones que ellos sabrán. Y el día en el que ya no había más margen, ya no había más paciencia, el técnico se decide a darle la titularidad a Horta y el equipo fluye, juega, ofrece una imagen que no habíamos visto hasta ahora y en 40 minutos le mete tres al Ceuta, que no es el Bayern, pero que nos ganó en la ida.
El estadio disfruta, Rubi respira, el equipo se reengancha a los puestos de arriba y el técnico aguanta al luso hasta mediada la segunda parte. De nuevo, sin él en el campo, el equipo se cae, es otro y llega a verle la cara al miedo con un 3-2, aunque acaba ganando con cierta tranquilidad.
Y cuando el catalán llega a sala de prensa, no hay absolutamente ningún periodista que sea capaz de preguntarle por qué demonios no juega André Horta como titular. Nada. Ni una sola referencia. Ni una sola pregunta. E incluso el propio Rubi se refiere a Horta motu proprio, para afirmar que “es un jugador que nos da mucho”. Y ni siquiera ante esta flagrante contradicción de un jugador al que no le ha dado bola apenas en 23 partidos y del que ahora afirma que cuando juega “nos da mucho”, se puede observar un mínimo rayo de luz periodística en esa congelada, en esa desértica sala de prensa: nadie que le pregunte al técnico: “Oiga, y si nos da mucho, ¿cómo es que hasta ahora no le ha dado usted la titularidad?”
Sinceramente, entiendo que haya muchos aficionados muy enfadados con el club o con el propio Rubi, pero como periodista, a mí lo que verdaderamente me parece vergonzoso y repugnante es cómo el club ha conseguido ‘matar’ al periodismo alrededor de sí mismo. Verdaderamente vomitivo.




